A través de este espacio, durante prácticamente un año hemos abordado y analizado diversos temas de gran relevancia para nuestros lectores, que sin duda han impactado en sus negocios, prestación de servicios, patrimonio, pero sobre todo, en el cumplimiento de la normatividad aplicable.

Esto, como resultado de múltiples modificaciones que la legislación ha sufrido, traduciéndose en el establecimiento de nuevas obligaciones, mayor control y vigilancia por parte de las autoridades fiscales, aduaneras y del transporte, por mencionar algunas.

Muestra de esos cambios de gran impacto es, sin temor a equivocarme, la reforma a la Ley Aduanera que, desde que el pasado 15 de abril de 2025, anunció la Presidenta Sheinbaum en su conferencia matutina, con el objetivo de fortalecer el control en las aduanas de nuestro país, eliminar la corrupción e incrementar la recaudación.

Esta noticia causó gran preocupación e incertidumbre en toda la cadena de suministro de las mercancías, ello en virtud de que aún sin conocer el texto de la iniciativa, ya se hablaba de una reconfiguración aduanal que tendría repercusiones en la logística, en la que no sólo intervienen los importadores, exportadores y agentes aduanales —figuras cuya actuación aduanera es principalmente regulada por esta normativa—, sino también transportistas y logísticas, cuya labor es fundamental para el traslado de mercancías de importación y exportación por las 50 aduanas de nuestro país.

Lo que sucedió una vez presentada la iniciativa, ya es del conocimiento de la opinión pública. Lo cierto es que, a pesar del cabildeo que se llevó a cabo, y de las mesas de trabajo que se establecieron en la Cámara de Diputados, donde fueron escuchadas las cámaras, asociaciones y confederaciones más importantes en nuestro país, y que representan los intereses tanto de agentes aduanales, importadores, exportadores, transportistas y demás actores, no se logró aminorar los efectos previstos luego de su implementación. 

Con sólo dos meses transcurridos desde su entrada en vigor, “la nueva normalidad de la operación aduanera”, como le llamamos muchos, ha resultado un tanto compleja y retadora, no sólo para el sector privado, sino para la propia autoridad aduanera.

Ante este escenario, por un lado, debemos adaptarnos, y por el otro, la única ruta es la observancia de la nueva normativa en el desarrollo de nuestras actividades, para garantizar el cumplimiento de las nuevas obligaciones en busca de la permanencia y la estabilidad de los negocios, así como el cuidado del patrimonio, fuentes de empleo y que la operación de empresas y organizaciones no se vea afectada.

En este nuevo contexto es de suma importancia mantenerse debidamente informado, y tener una red de apoyo de expertos en la materia, que los puedan guiar, asesorar y capacitar, con la finalidad de estar en posibilidades de llevar a cabo una implementación de buenas prácticas, óptima para nuestra operación, y eso es justamente a lo que le apostamos en CASADUANA: buscamos acompañar y trabajar de la mano de cada uno de nuestros clientes, para prepararnos y ocuparnos en cumplir con los nuevos lineamientos y obligaciones que el Gobierno federal nos ha impuesto, pues consideramos que el cumplimiento no es una opción, es una elección

Por ello, el pasado 23 de enero, en el marco de nuestro Décimo Encuentro Aduanero y de Comercio Exterior, celebrado en la Ciudad de México, con la asistencia de poco más de 350 participantes, entre ellos: representantes de empresas importadoras y exportadoras, autoridades y expertos en la materia, abordamos de manera puntual las modificaciones con motivo de la reforma a la Ley Aduanera y su impacto en la operación. 

Asimismo, apelamos al apoyo, colaboración y empatía de nuestros clientes, y resaltamos la importancia de trabajar hombro con hombro porque, finalmente, para la autoridad fiscal y aduanera ambos somos responsables; de ahí que hay que sumar esfuerzos para salvaguardar, por un lado, la patente de los agentes aduanales de CASADUANA y por otro, el padrón de importadores, certificaciones, programas de fomento y demás autorizaciones con las que cuenten las empresas, y de esta manera, ver por el bien y crecimiento del patrimonio, negocio y fuentes de empleo, pues no olvidemos que, en conjunto con otros proveedores de transporte y demás actores, movemos a las aduanas y el comercio exterior de este país.

Brenda Ángeles Romero
Abogada especialista en comercio exterior en CASADUANA
Red X @BrendaAngRom 
bangeles@casaduana.com
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