“Invertir en las mujeres es la estrategia de crecimiento más inteligente que puede elegir un país”, afirmó la ONU Mujeres en su informe de igualdad de género en 2025. La premisa también aplica a las empresas.

En el sector transporte existe una oportunidad clara para elevar la productividad, fortalecer la competitividad y, al mismo tiempo, avanzar en justicia social: el talento femenino representa apenas 21.4% del personal ocupado, de acuerdo con la Encuesta Anual de Transportes (EAT) 2024.

Si bien su participación —incluidos los servicios relacionados— muestra una tendencia creciente, el avance es todavía lento frente a las necesidades de movilidad de carga y pasajeros. En 2023, las mujeres representaban 20.9% del personal; un año después, el incremento fue marginal. Al comparar con 2018, cuando la proporción era de 17.8 por ciento, se observa progreso, pero no al ritmo que exige la dinámica económica, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).

Las cifras también revelan que, ante episodios de desaceleración económica y pérdida de empleos, México retrocede en los avances hacia una mayor equidad laboral. Esto evidencia la insuficiencia de políticas públicas que incentiven a las empresas a mantener e impulsar el talento femenino en sus plantillas, así como la falta de estrategias corporativas orientadas a la retención y desarrollo de colaboradoras.

La incorporación de mujeres en el transporte avanza a distintas velocidades según el subsector. En el aéreo, la participación femenina alcanza 40.4 por ciento; en contraste, en el ferroviario apenas llega a 6.4 por ciento, de acuerdo con la EAT 2024. En el autotransporte colectivo foráneo es de 20.3 por ciento, mientras que en el autotransporte de carga general se sitúa en 13.8 por ciento.

Aunque la tendencia histórica muestra crecimiento, los esfuerzos siguen siendo insuficientes para acercarse a la paridad. Además, no puede soslayarse que tanto hombres como mujeres requieren entornos laborales seguros; en el caso del autotransporte, la violencia en carreteras continúa siendo un desafío estructural.

En los servicios relacionados con el transporte, como la intermediación logística, la presencia femenina es más sólida: 37% del personal corresponde a mujeres. Cada segmento, en suma, enfrenta retos y oportunidades particulares en materia de equidad.

Organismos como el Fondo Monetario Internacional (FMI) han señalado que la participación femenina no sólo incrementa el número de trabajadores, sino que aporta habilidades y perspectivas complementarias que elevan la productividad total. Bajo esta lógica, si el autotransporte aspira a ser más competitivo, debe integrar a más mujeres en sus distintas áreas: desde funciones operativas hasta posiciones estratégicas y de toma de decisiones.

Revista TyT retoma esta visión y, en su cuarta edición de “Mujeres que mueven al transporte y la logística”, da voz a profesionales que, además de compartir sus trayectorias, subrayan la necesidad de fortalecer la formación académica en perfiles estratégicos, analíticos y orientados al uso de datos y tecnología.

El sector transportes y sus servicios vinculados requieren que más mujeres lo consideren una opción real de desarrollo profesional y orienten sus competencias técnicas hacia la innovación, la digitalización, la gestión y el liderazgo. Asimismo, diversas líderes hacen un llamado a las empresas para generar oportunidades efectivas y diseñar políticas internas que impulsen el crecimiento de sus colaboradoras con empatía. Conciliar responsabilidades familiares con las exigencias del sector demanda entornos laborales más flexibles y conscientes.

La conclusión es clara: apostar por la equidad no es sólo una decisión ética, sino una estrategia empresarial que fortalece a las organizaciones y amplía su capacidad de competir en un entorno cada vez más complejo.

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