Los cambios en los esquemas de pago del personal, que representan aproximadamente el 48 % del costo logístico total, ponen en jaque a las empresas, ya que incrementan los costos laborales y reducen la productividad, de acuerdo con un análisis de Onest SmartLogistics.

Jorge Américo Flores, director de Recursos Humanos de la compañía, indicó que la mano de obra es el componente de mayor impacto en la estructura de costos de una empresa, y uno de los que más transformaciones ha experimentado desde 2019.

En el marco de The Logistics World 2026, el especialista presentó un análisis de los cambios que han impactado el ámbito laboral y las consecuencias que estos han generado para las organizaciones, entre los que destacó:

  • Reforma sindical: obliga a las empresas a operar bajo esquemas completamente sindicalizados, lo que ha implicado costos administrativos que oscilan entre 1.8 y 2 millones de pesos.
  • NOM-035: orientada a promover un entorno organizacional favorable en los centros de trabajo, ha representado para la compañía un costo cercano a 1.5 millones de pesos en su implementación y administración, particularmente por la contratación de especialistas en salud mental.
  • Eliminación del outsourcing: de acuerdo con el experto, esta práctica permitía a las empresas acceder a opciones de financiamiento, otorgando mayor flexibilidad para el desarrollo y ejecución de proyectos.
  • Ley Silla: obliga a los empleadores a otorgar pausas durante la jornada laboral, lo que impacta en la productividad y puede incrementar el costo de la nómina en al menos un 2 %.
  • Incremento del período vacacional: esta medida eleva el costo de la nómina en aproximadamente un 2 % y reduce la productividad en una proporción similar.

Américo Flores señaló que, si bien la mayoría de estos ajustes han sido necesarios para mejorar las condiciones de los trabajadores, también han tenido un impacto significativo en las empresas. No obstante, enfatizó que el factor que actualmente está llevando al límite a las compañías es el incremento del salario mínimo.

Esto se debe a que, conforme aumentan los salarios más bajos —y en menor proporción los de los trabajadores de mayor rango—, la brecha entre ambos niveles se reduce de manera significativa.

En 2021, en Onest, el sueldo de un supervisor nivel A se ubicaba 135 % por encima del salario de la posición más baja. En ese entonces, la estructura salarial contemplaba seis niveles tabulares, con incrementos de aproximadamente 20 % entre cada uno.

Actualmente, tras un aumento acumulado del salario mínimo, esa diferenciación se ha reducido al 83%», comentó.

El experto señaló que se prevé que, hacia 2030, tan solo el incremento del salario mínimo represente un aumento del 10.8 % en el costo logístico. Añadió que a este factor se suma la reducción de la jornada laboral, la cual podría afectar hasta en un 20 % la capacidad de producción.

Agregó que uno de los factores que podría ayudar a las compañías a enfrentar estos cambios es la automatización; sin embargo, advirtió que transformar un proceso en autónomo requiere una alta capacidad operativa, por lo que su implementación debe realizarse de manera gradual.

En este sentido, destacó que las empresas necesitan incrementar la productividad y hacer frente a los cambios en el costo del capital humano, lo que las coloca en un entorno de “supervivencia productiva” que exige flexibilidad, capacidad de adaptación y creatividad.

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