El conflicto en Oriente Medio cumple tres meses y, aunque existe una tregua entre Irán y Estados Unidos, la incertidumbre sobre un eventual acuerdo mantiene la presión sobre los precios del petróleo y los combustibles, especialmente el diésel. Ante este escenario, especialistas prevén dos posibles rutas: que se alcance un acuerdo de paz y los precios se estabilicen, aunque sin regresar a los niveles previos al conflicto; o bien, que la guerra se prolongue o escale, provocando nuevos episodios de volatilidad.

“En caso de concretarse un acuerdo, se esperaría una reducción gradual de la presión sobre los precios internacionales del petróleo y, posteriormente, sobre la gasolina y el diésel; sin embargo, no sería una baja inmediata, ya que la normalización del mercado dependería de la reanudación segura del flujo del crudo, la recuperación logística y la recomposición de inventarios”, destacó en entrevista con TyT Alejandro Montufar, CEO de PETROIntelligence.

Agregó que los precios de los combustibles no dependen únicamente del crudo, sino también de la capacidad de refinación, los costos de transporte, la demanda estacional y los márgenes de comercialización, por lo que el alivio sería progresivo y diferenciado por producto.

Del 28 de febrero, cuando inició el conflicto en Irán, al 27 de mayo, el precio del petróleo West Texas Intermediate (WTI), de referencia en los mercados de América, se ha incrementado 34%, mientras que el Brent, referente en Europa, acumula un avance de 32.82%, de acuerdo con datos de Investing.

En cuanto al diésel, ha aumentado 43% en Estados Unidos y 19% en la Unión Europea, mientras que en México ha incrementado 3.60%, debido a la política del Gobierno federal para contener el precio mediante un acuerdo voluntario con gasolineras y el estímulo fiscal al Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS).

Si el segundo escenario planteado por los especialistas se materializa —es decir, que no se alcance un acuerdo y el conflicto se prolongue o intensifique—, habría una alta volatilidad en los precios del petróleo, con riesgo de nuevos incrementos ante cualquier afectación real o percibida en el suministro, la infraestructura energética o las rutas marítimas estratégicas.

En consecuencia, la gasolina y el diésel también enfrentarían presiones al alza, aunque con impactos distintos según la estructura de cada mercado, los inventarios disponibles, la capacidad de refinación y la política fiscal aplicada en cada país.

“Evidentemente, los precios de los combustibles podrían aumentar y esto generaría un proceso inflacionario”, estimó Daniela González Iza, directora del Programa en Relaciones Internacionales del Tecnológico de Monterrey.

Precio del diésel en México

Independientemente del desenlace del conflicto en Oriente Medio, los especialistas prevén que el precio del diésel se estabilice alrededor de los 27 pesos por litro en México y que no regrese de forma inmediata a los niveles previos a la guerra.

“Aunque un acuerdo internacional podría reducir parte de la presión sobre el precio del crudo, el precio final del diésel en el país también depende del tipo de cambio, los costos logísticos, la disponibilidad de producto importado, los estímulos fiscales y las condiciones de competencia en el mercado interno; por ello, la estabilización no tendería a darse en el rango de precios previo al conflicto, sino en uno mayor”, consideró Montufar.

Para contener el precio del diésel, el Gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum aplica desde la segunda semana de marzo el estímulo al IEPS, además de haber alcanzado un acuerdo voluntario con el sector gasolinero para topar el costo del combustible en 27 pesos.

Este tope, acordado el 28 de abril, ha permitido reducir el precio de este petrolífero en el 63.54% de las gasolineras; sin embargo, el 36.46% restante aún lo vende por encima de ese nivel.

Para Montufar, la medida ayuda a contener presiones inflacionarias, dado el peso del diésel en el transporte de mercancías y en los costos logísticos; no obstante, también implica una reducción general de la rentabilidad, lo que podría frenar el desarrollo del sector al desincentivar nuevas inversiones.

“La viabilidad de topar el precio del diésel en 27 pesos por litro depende de que exista un equilibrio entre el costo real de adquisición del producto, los estímulos fiscales o mecanismos de compensación del gobierno y el margen operativo mínimo de las estaciones de servicio”, indicó.

Al respecto, diversos grupos gasolineros han decidido sacrificar ganancias y disminuir sus precios; sin embargo, casi el 40% de las estaciones de servicio no cumple con el acuerdo porque el nivel sugerido les generaría pérdidas.

“No reducirían sus ganancias porque tendrían pérdidas al no poder recuperar los costos de adquirir el combustible con sus proveedores y de trasladarlo por pipa a sus instalaciones”, mencionó el CEO de PETROIntelligence.

Impacto mundial por la guerra

El Fondo Monetario Internacional (FMI) alertó en su informe “Perspectivas de la economía mundial 2026”, publicado el 14 de abril, que la guerra en Oriente Medio representa un shock que está sacudiendo a la economía global y cuyo principal canal de transmisión es la energía.

El documento agrega que el conflicto también está reconfigurando las cadenas de suministro de insumos críticos y no energéticos, ya que el desvío de buques cisterna y contenedores aumenta los costos de flete y seguro, además de prolongar los tiempos de entrega.

Además del aumento en los precios de las materias primas, estos trastornos en las cadenas de suministro ya afectan a países, empresas y consumidores.

De igual manera, las interrupciones en los envíos de fertilizantes —una tercera parte de los cuales pasa a través del estrecho de Ormuz— incrementan la preocupación sobre el alza en los precios de los alimentos.

“Los habitantes de los países de ingreso bajo son quienes corren el mayor riesgo cuando suben los precios, dado que en esos países los alimentos representan alrededor de un 36% del consumo, frente a un 20% en las economías de mercados emergentes y un 9% en las economías avanzadas”, advirtió el FMI.

Para la internacionalista Daniela González, del Tecnológico de Monterrey, el conflicto en Oriente Medio podría extenderse, presionando aún más los precios del petróleo y los combustibles.

“Hay mucha incertidumbre sobre lo que pueda pasar; las cosas cambian minuto a minuto y, si escala el conflicto, podría haber una crisis económica mundial”, pronosticó.

No obstante, añadió que las elecciones de mitad de mandato en Estados Unidos, que se realizarán el 3 de noviembre, podrían acelerar un acuerdo, ya que los ciudadanos estadounidenses no respaldan las operaciones militares en Irán.

“La elección estadounidense puede hacer que el presidente Trump desista de continuar con esta guerra, sobre todo porque existe un descontento entre los ciudadanos por el aumento en los combustibles y porque no hay una narrativa coherente que justifique los ataques”, precisó.

Este 28 de mayo se cumplen tres meses desde que inició el conflicto en Oriente Medio y, pese a que en abril Estados Unidos e Israel pactaron una tregua con Irán, las negociaciones para alcanzar un acuerdo de paz continúan enfrentando obstáculos por nuevos bombardeos y enfrentamientos armados, manteniendo la incertidumbre sobre la estabilidad energética y económica mundial.

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