El diésel es definitivamente el insumo principal en el servicio de autotransporte de carga, llegando a comprender dentro de su estructura de costos hasta el 40% o incluso más. Son dos las formas de abastecer a las unidades motrices: una es en estaciones de servicio, la cual es la más utilizada por el hombre-camión y las pequeñas empresas del sector; la otra es mediante autoconsumo en los patios, utilizada principalmente por flotas medianas y grandes.

Ante el creciente combate a la venta de combustibles de procedencia ilícita, diversas áreas del Gobierno federal han establecido mecanismos de control para erradicar estas prácticas. El año pasado se promulgó la Ley del Sector Hidrocarburos y se publicó su reglamento, en donde se define el Despacho para Autoconsumo de Petrolíferos; con esto ya se establece que éstos deben contar con permiso de la Comisión Nacional de Energía (CNE). Además, desde 2025 el Servicio de Administración Tributaria (SAT) actualizó los supuestos para cumplir con Controles Volumétricos; a su vez, incorporó en este año un nuevo Complemento del CFDI para la venta de petrolíferos. 

A estas medidas de control se suma el actuar de las autoridades fiscalizadoras, al exigir documentación adicional que demuestre la materialidad de las compras de diésel a comercializadores y distribuidores que surten a los autoconsumos de las empresas de autotransporte. Algunos puntos que podríamos validar con estos proveedores son los siguientes:

1. Verificar que el proveedor exista y opere legalmente; solicita y conserva:

• Acta constitutiva.

• Constancia de Situación Fiscal.

• Opinión de cumplimiento de obligaciones fiscales (positiva).

•   Opinión de cumplimiento en materia de seguridad social.

• Identificación del representante legal.

• Poderes del representante. 

•    Consulta de listas negras del SAT y comerciales para identificar antecedentes de incumplimiento.

2. Verificar los permisos del sector energético; solicita copia de:

• Permiso para comercialización de petrolíferos.

•  Permiso de distribución, cuando corresponda.

• Permisos de almacenamiento, si cuenta con terminales propias.

3. Acreditar la procedencia del combustible; solicita al proveedor:

• Documentos de traslado.

• Certificados o documentos de calidad del combustible, cuando existan.

4. Revisar la logística de entrega; cada una debería documentarse con:

• Fecha y hora.

• Número económico de la pipa.

• Placas.

• Nombre del operador.

• Litros entregados.

• Lugar de descarga.

• Persona que recibió.

• Carta Porte.

• Evidencia fotográfica.

5. Medir el combustible recibido; es recomendable contar con:

• Medición antes y después de descargar.

• Conciliación entre litros facturados y litros recibidos.

• Bitácora de recepción.

6. Verifica que el CFDI:

• Corresponda al volumen recibido.

• Describa correctamente el producto.

• Incluya la clave correspondiente al diésel.

• Coincida con el precio pactado.

• Contenga el complemento de hidrocarburos.

7. Formalizar la relación comercial celebrando contrato de abastecimiento que establezca:

• Origen lícito del combustible.

• Obligaciones regulatorias del proveedor.

• Responsabilidad por combustible de procedencia ilícita.

• Calidad del producto.

8. Monitoreo periódico y al menos una vez al año actualizar:

• Opinión positiva del SAT e IMSS.

• Constancia fiscal.

• Permisos vigentes.

• Situación legal del proveedor.

• Lista de socios y representantes legales (si hubo cambios).

9. Controles internos recomendables; por cada operación de compra de combustible diésel se integre la siguiente documentación:

• Orden de compra autorizada.

• Recepción física del combustible.

• Aforo del tanque antes y después de la descarga (tira de sistema).

• Bitácora firmada por quien recibe.

• CFDI.

•  Pago mediante transferencia.

•  Conciliación de inventarios.

10. Nivel adicional de seguridad; si la empresa consume grandes volúmenes, las áreas de auditoría y cumplimiento podrían realizar una debida diligencia ampliada, que puede incluir:

• Visita física a las instalaciones del proveedor.

• Revisión de fotografías y capacidad real de almacenamiento.

• Confirmación de que cuenta con infraestructura, personal y equipos suficientes para operar.

• Validación de que las pipas utilizadas corresponden al proveedor o a un transportista autorizado.

Este tipo de revisión ayuda a reducir el riesgo de adquirir combustible de procedencia irregular o de celebrar operaciones con proveedores que carezcan de capacidad real para suministrar los volúmenes facturados, un aspecto que suele ser relevante en revisiones fiscales y regulatorias.

Orlando Reta Leal, socio fundador de Reta Leal & Asociados 
Contacto: o.reta@me.com
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