En el autotransporte, no todo se mueve únicamente desde la cabina de un camión. Hay historias que se construyen desde otros frentes, pero con el mismo impacto en carretera. Una de ellas es la de Cecilia Ortiz Victorino, dueña de Rótulos VicOrt y fundadora de la Gala Trokera, un evento que hoy se ha convertido en un punto de encuentro para operadores, familias y empresas de transporte de carga de todas partes del país.
Cecilia cuenta con un negocio dedicado a la regulación vehicular y a la rotulación de unidades de transporte foráneo y pesado, una labor que realiza desde hace más de 13 años. A través del corte vinil y la rotulación cromática, su trabajo permite plasmar la razón social de las empresas, distinguir los vehículos en carretera y darles color y personalidad.
Más allá del aspecto técnico, su labor se ha convertido en una forma de dar visibilidad al trabajo de los operadores y de quienes viven alrededor de esta industria. Esa misma intención fue la que, hace cuatro años, dio origen a la Gala Trokera, un espacio pensado inicialmente como un agradecimiento a su clientela y que hoy ha rebasado cualquier expectativa.
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Un evento para dignificar y reconocer a los operadores y sus familias
Desde su primera edición, la Gala Trokera fue concebida como un lugar de convivencia familiar, dedicado a los operadores, a sus esposas, hijos y seres queridos. Con el tiempo, el evento creció y comenzó a reunir también a empresas, jefes, amigos y comercios relacionados con el transporte, convirtiéndose en una celebración que reconoce la trayectoria de quienes mantienen al país en movimiento.
Sin embargo, el camino no ha estado libre de retos. Cecilia reconoce que uno de los principales obstáculos ha sido la desconfianza, tanto en su negocio como en la organización del evento, una resistencia que atribuye en gran medida al machismo aún presente en el sector.
En el caso de la Gala Trokera, el desafío fue aún mayor: dos mujeres —Cecilia y su hija— organizando un evento de gran escala para una industria tradicionalmente masculina. La confianza se ganó con trabajo, constancia y resultados, hasta lograr que hoy el evento tenga alcance nacional y cuente con asistentes provenientes de Texas, Nuevo Laredo, Tijuana, Chiapas y Monterrey, entre otros puntos.
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Entre sus mayores logros, Cecilia destaca el mantenerse vigente en su negocio, ver su trabajo de rotulación en distintas regiones del país e incluso en Estados Unidos, así como el crecimiento sostenido de la Gala Trokera, que hoy es uno de los eventos más reconocidos dentro del gremio transportista.
Para ella, el motor principal siempre ha sido su familia, en especial sus hijos, quienes han sido su inspiración para avanzar y superarse.
Cuando el tiempo lo permite, disfruta viajar, convivir con operadores y vivir de cerca la experiencia de la carretera, una pasión que la ha llevado incluso a recorrer el país a bordo de un camión como copiloto.
Convencida de que la inclusión femenina en el autotransporte requiere mayor confianza y oportunidades reales, Cecilia envía un mensaje claro: las mujeres tienen la capacidad de desarrollarse plenamente en este sector, ya sea al volante, en los negocios o creando espacios de unión y reconocimiento.
La historia de Cecilia Ortiz Victorino demuestra que el autotransporte también se fortalece desde la comunidad, la convivencia y el reconocimiento, y que las mujeres, lejos de ser un obstáculo, están impulsando nuevas formas de construir y dignificar esta industria.
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