Seis años después de su entrada en vigor, el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) llega a un punto de inflexión: mientras el comercio trilateral alcanza niveles récord, el futuro del acuerdo es incierto y el escenario más probable apunta a que no se extienda, sino que quede sujeto a revisiones anuales hasta su vencimiento formal en 2036.

La administración del presidente estadounidense, Donald Trump, adelantó este martes su intención de no prolongar el acuerdo por 16 años más, como lo habían previsto Marcelo Ebrard, secretario de Economía, y diversos especialistas.

En este escenario, si uno de los tres países no confirma la extensión del acuerdo, este entrará en un esquema de revisiones anuales durante los siguientes 10 años, por lo que expiraría el 1 de julio de 2036.

“Para muchos actores esto sería preferible al desmantelamiento del instrumento trilateral”, refiere un análisis de Banamex al destacar la posición negociadora de México. “Las autoridades mexicanas parecen entender el discurso desafiante de Trump más como una táctica de negociación que como una intención real de ruptura y, por consiguiente, han sostenido todas las mesas de revisión que Estados Unidos ha consentido abrir”.

Para Jannet Quiroz, directora de Análisis de Grupo Financiero Monex, el T-MEC continuará vigente, pero con una dinámica de supervisión mucho más estrecha y frecuente que la prevista originalmente.

Si bien ninguno de los tres países tiene incentivos económicos para abandonar el tratado, dada la profunda integración productiva que existe en América del Norte, el contexto geopolítico y las nuevas prioridades de Estados Unidos apuntan a un seguimiento mucho más constante de su implementación”, destacó en entrevista con TyT.

Agregó que esto respondería al interés del gobierno de Trump por monitorear de manera continua el cumplimiento de los compromisos en temas como reglas de origen, política industrial, contenido regional, inversión extranjera, seguridad económica, energía, cumplimiento laboral y comercio con economías consideradas estratégicamente sensibles, como China.

Los representantes comerciales de los tres países sostendrán una reunión virtual el 1 de julio para definir si existe voluntad política de ampliar la vigencia del T-MEC por otros 16 años.

No obstante, el representante comercial estadounidense, Jamieson Greer, tiene programada una tercera ronda de negociaciones con México para la semana del 20 de julio, lo que refuerza la expectativa de que Estados Unidos presione para modificar el tratado.

Los escenarios

El T-MEC, que se negoció durante el primer mandato de Trump y entró en vigor en julio de 2020 en sustitución del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), tiene una vigencia de 16 años, pero el artículo 34.7 establece una revisión a los seis años de su entrada en vigor.

Esta revisión, que se realizará este 1 de julio, tiene cuatro escenarios probables que el propio secretario Ebrard compartió en sus redes sociales:

1. Que los tres gobiernos acuerden extenderlo por 16 años, es decir, hasta 2042. En este caso, la segunda revisión conjunta se realizaría en 2032 y, si existe consenso, el acuerdo se extendería hasta 2048.

La tercera revisión conjunta se llevaría a cabo en 2038 y, de alcanzarse un nuevo consenso, el T-MEC se prolongaría hasta 2054. Posteriormente, en 2044, si nuevamente existe unanimidad entre los tres países, se extendería hasta 2060. Así, las revisiones y extensiones continuarían de manera sucesiva.

2. Que exista consenso para prorrogar el acuerdo por 16 años en la primera revisión, el 1 de julio de 2026, pero no en la segunda. En ese caso, comenzarían revisiones anuales durante los últimos 10 años de vigencia, hasta 2042.

3. Que no haya consenso para prorrogar el acuerdo en la primera revisión. En ese supuesto, el T-MEC entraría en un esquema de revisiones anuales durante los siguientes 10 años, hasta su expiración formal el 1 de julio de 2036.

En los escenarios dos y tres, el tratado podría renovarse por 16 años adicionales en cualquiera de las revisiones anuales.

4. Que una de las partes se retire de manera unilateral mediante un aviso con seis meses de anticipación. En ese caso, el tratado continuaría vigente para las demás partes.

Los temas clave de la negociación

Sobre los temas que se pondrán sobre la mesa, Jannet Quiroz consideró que Estados Unidos llegará con una agenda claramente orientada hacia la seguridad económica y que, en el caso de México, probablemente ejercerá presión en los siguientes frentes:

  1. Seguridad y combate al crimen organizado, ya que la administración estadounidense ha señalado que el combate al tráfico de fentanilo, el crimen organizado y la migración forman parte integral de la relación bilateral.
  2. Inversión china en México, donde Estados Unidos buscará evitar que empresas de ese país utilicen a México como puerta de entrada al mercado estadounidense para eludir aranceles o restricciones comerciales.
  3. Sector automotriz, donde podrían plantearse reglas de origen más estrictas o mecanismos adicionales para asegurar un mayor contenido regional.
  4. Política energética, ya que es probable que Estados Unidos insista en garantizar condiciones de competencia para las empresas privadas y el cumplimiento de los compromisos establecidos en el tratado.
  5. Cumplimiento laboral, donde el mecanismo laboral de respuesta rápida seguirá utilizándose como una herramienta importante para supervisar las condiciones laborales en determinadas industrias.

Respecto a Canadá, Quiroz señaló que, además de algunos temas compartidos, probablemente continuará la discusión sobre productos lácteos, agricultura y políticas industriales.

Los especialistas coinciden en que el T-MEC ya no se discutirá únicamente como un acuerdo comercial, sino como un instrumento de política industrial, seguridad nacional y competencia geopolítica.

“Hace seis años el objetivo era modernizar las reglas del comercio en América del Norte; hoy el desafío es fortalecer a la región frente a un entorno internacional más fragmentado, marcado por la rivalidad entre Estados Unidos y China, la reconfiguración de las cadenas globales de valor y una mayor preocupación por la seguridad económica”, explicó Jannet Quiroz.

Por ello, puntualizó, el éxito de México no dependerá únicamente de su capacidad de negociación, sino también de su habilidad para demostrar que es un socio confiable, competitivo y estratégico para la región.

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