Antes de ocupar una Gerencia Comercial, Mariana Pinto fue una niña sentada frente a una calculadora de impresión. Y fue ahí donde nació el cariño por la empresa de su padre y por el autotransporte.
Sumando recibos de casetas y combustibles, y escuchando el sonido del papel salir de la sumadora, aprendió, sin saberlo, los principios del autotransporte que a la fecha trazan su camino: disciplina, orden y responsabilidad.
Hoy, como Gerente Comercial de Logística MARU, Mariana no sólo representa a la segunda generación de una empresa familiar; encarna también el avance de las mujeres en un sector históricamente dominado por hombres.
Su historia es la de una niña que creció entre patios de maniobras, conversaciones nocturnas sobre operadores y rutas, y que convirtió ese entorno en un proyecto de vida.
“Yo creo que desde ahí empezó el cariño por la empresa y por el transporte”, recuerda Mariana.
Aunque formalmente ingresó hace siete años a la empresa, tras graduarse de la carrera, su vínculo con la industria comenzó desde la infancia. Siempre se visualizó trabajando junto a su padre y su hermano para hacer crecer el negocio familiar.
“Cada error ha sido una lección para crecer profesional y personalmente”.
En la actualidad, su labor consiste en ser el enlace entre operación, cliente y soluciones. Su día a día implica generar confianza, construir relaciones sólidas y responder ante imprevistos que no conocen horario.
“El transporte es 24/7”, afirma. La presión —plantas detenidas, tiempos ajustados, múltiples actores involucrados— es parte del entorno. Pero también lo es la satisfacción de resolver.
Mariana reconoce que su aprendizaje ha estado marcado por errores, urgencias y retos continuos. La constancia, dice, ha sido clave para consolidar cuentas, abrir nuevas ramas más allá del arrastre de contenedores —incursionando en carga suelta y nuevos puertos como Altamira y Lázaro Cárdenas— y fortalecer alianzas estratégicas.
Por otro lado, para ella ser mujer en esta industria ha significado un desafío, pero también una oportunidad de crecimiento: “Me obligó a prepararme más”.
Desde entender términos mecánicos hasta participar con voz firme en reuniones del sector en el Bajío, su evolución ha sido evidente. En siete años ha visto mayor presencia femenina en espacios directivos y operativos, y eso la entusiasma.
“No se intimiden”, aconseja a las jóvenes interesadas en el autotransporte. Para ella, el respeto se construye con resultados, profesionalismo y perseverancia.
Considera que aún hacen falta más oportunidades reales, menos prejuicios y mayor confianza en el talento femenino.
En Logística MARU, destaca Mariana, la equidad no es discurso, sino práctica cotidiana. La filosofía empresarial está profundamente ligada a la familia.
Y en ese sentido, una frase de su padre la marcó: “Un camión no es un problema más, es una familia más que va a tener mayores oportunidades de salir adelante”.
Para Mariana, esa visión conecta negocio y comunidad.
Fuera de la oficina, encuentra equilibrio en el deporte —ha completado un medio maratón y compite en pruebas HYROX— y en el tiempo con su familia y amigos. La disciplina del entrenamiento, asegura, fortalece su carácter profesional.
Define su historia en tres palabras: aprendizaje, constancia y propósito.
Entre sus metas está consolidar la empresa y convertirse en un referente femenino en el sector, porque tiene claro que el futuro del autotransporte también se escribe con voz de mujer.
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