El transporte, una industria marcada por la tradición y la operación constante, deja poco tiempo para la innovación, e incluso, si ésta se acepta, suele tomarse con cautela. Sin embargo, para Marco Reyes, Country Manager de Flete.com, es un sector con mucho terreno para aportar y explorar. 

Su propia historia es muestra de ello. Hace 11 años se aventuró en el transporte, sin experiencia previa, pero con una firme convicción: “En esta industria sí se puede innovar, hay mucho campo para la innovación”.

En aquella época, Marco cofundó su primera empresa verdaderamente exitosa –aunque ya era la tercera en su trayectoria de emprendimiento–: Sendengo, un broker tecnológico de transporte de carga que, con el tiempo, sería reconocida como pionera en intermediación digital de fletes en el país.

Marco señala que él y sus entonces socios fueron muy buenos en aprender rápido, en ejecutar y pivotar en el propio negocio: “Nos motivó mucho la oportunidad de implementar tecnología en esta industria tan fragmentada y que tenía un poquito de problemas de adopción”.

Aunque reconoce que su perfil académico también ayudó a moldear esa apuesta por la innovación. Estudió Ingeniería en Negocios en el ITAM, una carrera que combinaba administración, finanzas y programación en un momento en el que el software comenzaba a ganar protagonismo en los negocios. Y más allá de esta formación, el directivo originario de Campeche atribuye su impulso tecnológico a su legado familiar y a su curiosidad constante por automatizar procesos.

Pero aquella empresa sería apenas un escalón en su carrera. Para esas alturas, Marco ya había sido becario en una aseguradora, consultor y emprendedor, faceta en la que debutó en posiciones de liderazgo con la juventud aún a cuestas. 

En Sendengo aprendió a dirigir áreas completas: operaciones, compras, ventas y, eventualmente, la dirección general; afrontando incluso retos como la crisis de la pandemia. Y fiel a su cualidad de constante aprendizaje, así como “echar a andar y delegar”, Marco sabía que debía apostar por un nuevo proyecto. 

Difícil, pero no imposible

Hoy, como Country Manager de Flete.com –empresa unicornio conocida como Frete en Brasil– Marco enfrenta otro reto: construir un load board en México, un concepto ampliamente probado en Estados Unidos, pero que en nuestro país no ha logrado despegar por completo.

“Es un modelo demasiado disruptivo en una industria supertradicional y que tiene retos muy inherentes a la operación del negocio”, reconoce. 

Y es que el desafío no es menor: crear una plataforma que conecte de forma confiable a transportistas y embarcadores en un mercado donde el fraude y la desconfianza siguen siendo barreras importantes para la tecnología.

“Varios ya lo han intentado, pero queremos hacer el primer load board real, que funcione, el primero bien hecho en la historia de México”, comenta Marco Reyes.

Bajo su mando, Flete.com trabaja en generar entre transportistas y embarcadores confianza en la tecnología. Para ello, recientemente presentó el primer sistema de validación facial digital de usuarios en este sector en el país, tecnología que ya utilizan instituciones bancarias. 

Con este tipo de innovaciones, la empresa busca llegar a 13,000 cargas mensuales, 150 clientes activos y más de 2,500 transportistas inscritos en la plataforma para este 2026.

La innovación se abre paso

Para Marco Reyes el principal problema no es otra tecnología, es el costo de la mano de obra, pues muchas decisiones se siguen comparando contra costos operativos inmediatos y no contra eficiencia a largo plazo.

A ello se suma un componente cultural: “Nos cuesta trabajo adoptar tecnología, tomar riesgos y somos una cultura jerárquica, donde no se hace hasta que se tiene la aprobación del jefe”. 

Sin embargo, Marco observa señales de cambio. Tecnologías track and trace, digitalización de procesos y, más recientemente, inteligencia artificial, están empujando a la industria hacia nuevas dinámicas y a una apertura de la “vieja guardia” para con los más jóvenes y sus propuestas de innovación. 

Veo con mucho optimismo que es una industria mucho más curiosa”, concluye.

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