Muchas de las historias del autotransporte en México comparten rasgos. Un hombre-camión que empezó a trabajar y fue creciendo hasta que creció y creció y creció. El éxito cimentado sobre el esfuerzo individual, además de la resiliencia del fundador y una gestión operativa «a pie de carretera». La idea del Gobierno Corporativo parece ajena o lejana, aunque cada vez hay más esfuerzos del sector en este sentido. 

Y es que el entorno actual —marcado por la integración del nearshoring  y una transformación digital sin precedentes— exige una evolución en la forma en que se toman las decisiones desde la cima. Ya no basta con ser un excelente operador; hoy es imperativo ser una empresa sólida.

Muchos directivos aún perciben al Gobierno Corporativo como un concepto burocrático o exclusivo de las corporaciones que cotizan en bolsa, pero esto está muy alejado de la realidad, ya que se trata del sistema que garantiza que el legado y continuidad de la empresa trascienda a las personas, profesionalizando la estrategia y blindando la rentabilidad a largo plazo.

En esta entrega de ManagemenTyT, analizamos un estudio profundo realizado por el EGADE Business School que identifica seis áreas críticas en las que los consejos de administración deben poner el foco para crear valor real. 

Desde la necesidad de transitar de la microgestión a la visión estratégica, hasta la urgencia de integrar la diversidad y los criterios de sostenibilidad en el ADN del negocio.

No se trata de añadir una capa de complejidad al negocio, sino de instalar un «GPS estratégico» que permita a la Dirección General navegar con claridad en tiempos de incertidumbre y dar certeza a los dueños, socios y terceros interesados. Los invitamos a retar sus propias estructuras: ¿Sus consejos de administración están diseñados para sobrevivir al presente o para conquistar el futuro?

A continuación, desglosamos las tendencias que están transformando la gobernanza en las organizaciones y cómo pueden aplicarse para fortalecer la competitividad de las flotas mexicanas.

1. El fin del «Control Total» del fundador

El primer gran hallazgo es la necesidad de que fundadores y accionistas comprendan cuál es su rol, toda vez que el Gobierno Corporativo no busca quitarles el mando, sino profesionalizar la asignación de recursos y dar visibilidad en el largo plazo. 

En empresas familiares, el dueño suele ser el director general y el presidente del consejo, sin embargo, la tendencia exige humildad estratégica: permitir que las decisiones se tomen por consenso y bajo políticas institucionales, no por corazonadas.

2. Dirección estratégica vs. Microgestión operativa

El estudio revela un dato alarmante: los consejos dedican el 70% de su tiempo a temas operativos y sólo el 30% a la estrategia.

Un Consejo de Administración  no debe sesionar para discutir el precio de las llantas o un siniestro específico, sino que debe sesionar para analizar tendencias macroeconómicas, la adopción de combustibles alternativos, proyectos estratégicos o la expansión a nuevos mercados. El objetivo es invertir esa proporción: 70% visión de futuro, 30% supervisión del presente.

3. Profesionalización y la «cuota de diversidad»

México está rezagado: sólo el 13% de los asientos en consejos son ocupados por mujeres, y apenas el 3% son independientes.

La diversidad no es un tema de «quedar bien» o para salir en la fotografía. Es un factor de inteligencia colectiva. Un consejo compuesto sólo por miembros de la familia o ingenieros de la vieja guardia tiene puntos ciegos. Incluir consejeros independientes y mujeres con perfiles financieros o tecnológicos obliga a una mayor profundidad argumentativa y reduce el riesgo de grupo.

4. Transparencia: el imán del capital

Instituciones como BIVA han demostrado que la transparencia facilita el acceso a financiamiento con mejores condiciones. El Gobierno Corporativo, en este sentido, genera confianza a través de la rendición de cuentas claras y bajo un estricto protocolo.

Si tu empresa busca renovar flota a gran escala o atraer socios inversionistas, la opacidad es el mayor costo. Un consejo sólido actúa como un sello de garantía ante el mercado de capitales.

5. ESG: De la filantropía al deber fiduciario

La sostenibilidad (ambiental, social y de gobernanza) ya no es opcional. Fondos como BlackRock o regulaciones como la SFDR en Europa ya castigan a quienes no cumplen.

El autotransporte es uno de los sectores bajo mayor lupa por sus emisiones de carbono. El cumplimiento de criterios ESG debe asumirse como una medida de prevención de riesgos financieros. Quien no reporte su huella de carbono y sus políticas sociales podría quedar fuera de las cadenas de suministro globales en menos de cinco años, de acuerdo con este estudio. 

6. Tecnología como eje transversal

El estudio subraya que la tecnología debe ser discutida desde el Consejo. No es un tema de sistemas, es un tema de vanguardia y evolución.

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La Inteligencia Artificial en la logística y la automatización de procesos deben ser prioridades de la agenda del consejo para asegurar la creación de valor en el largo plazo.

Como bien señala José Antonio Fernández (FEMSA), la función más importante del Consejo es generar confianza. En el autotransporte, la confianza es el lubricante que permite que las operaciones fluyan, que el talento se quede y que el capital llegue.

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