Bastaron unos meses moviendo carga, viviendo de cerca la planeación tanto logística como financiera, para que Eduardo Mendoza supiera que ahí estaba su futuro.

Egresado de la carrera de Negocios Internacionales del Instituto Politécnico Nacional, Mendoza, unos años antes había probado suerte como financiero en bancos e instituciones que lo buscaban por su talento como gerente de comercio exterior, y aunque las condiciones de puesto y sueldo eran buenas, no le encantaba ver sólo la parte documental y financiera.

Lo que realmente me apasionó fue el tema de mover la carga, me gustó mucho la problemática que sufrimos en el forwarding. ¿Suena fuerte, no?

, reflexiona, cuando recuerda su experiencia como agente de carga.

Por esta razón y pasión abandonó buenas promesas de empleo detrás de un escritorio para mover carga y emprender su propia empresa, primero como agente de carga y más adelante como transportista, al frente de CM Logistics.

Para Eduardo Mendoza la tarea no fue sencilla: combinar las responsabilidades de la escuela con el trabajo, aunado a la ausencia de su padre. No obstante, la constancia, la disciplina y el gusto por mover carga lo motivaron para emprender a tres años de concluir sus estudios.

Emprender en el transporte no es para todos, y cada historia tiene su propio mérito.  En el caso de Eduardo, él no contó con la mentoría de alguien para emprender y recorrer el camino: “La realidad es que uno aprende de manera empírica, y creo que los retos y los errores son los que te van definiendo el camino de continuar o parar.

No tienes ayuda gubernamental, no tienes una guía de cómo aprender; mucho menos de cómo administrar, de cómo vender, de cuánto tienes que contemplar para sueldos, nóminas y que toda la gente esté bien.

Pasos agigantados

Si bien los comienzos no son sencillos, Eduardo supo aprovechar las oportunidades. A pocos años de emprender su negocio como agente de carga, llegó la pandemia y con ella, su empresa dio pasos agigantados:

A raíz de eso crecimos en equipo, en infraestructura, en clientes, y pues de ahí nació un segundo negocio, que fue la línea de transporte terrestre.

“Son dos áreas de negocio que crecieron a partir de las necesidades de todos nuestros clientes, y así es como realmente se formó CM Logistics”. Entonces, de dar empleo a cuatro personas, ahora cuenta con cerca de 40.

Mover carga como freight forwarder y transportista, exige estar atento todo el tiempo: “Trabajamos los siete días de la semana sin horarios, porque no hay un día en que no se presente alguna situación”. Y la fórmula para cumplir con sus metas es disciplina y constancia.

Para los jóvenes de su edad, Eduardo reconoce que es difícil encontrar este nivel de compromiso: “Veo en generaciones que rondan entre los 23 a quizás 35 años, que desgraciadamente no todos tienen un compromiso que cuando ven el problema allí enfrente y, por no prevenirlo, explota y ya no se hacen cargo”.

A 10 años de su fundación, CM Logistics ya cuenta con una oficina en Estados Unidos y otra en Guatemala, y el objetivo es apostar por el mercado de Centroamérica: “La principal meta a corto plazo es darnos a conocer como una empresa multiservicios, ahora que integramos el transporte terrestre”.

Eduardo Mendoza destaca los desafíos que se viven día a día en el transporte, el más preocupante es la inseguridad en carreteras, pero también la falta de financiamiento, el avance en impagos en el sector y el efecto de estos problemas en la salud mental: “Porque estamos acostumbrados a un alto estrés de manera diaria”.

No obstante, como emprendedor y como joven apuesta por ir más allá: “A que tengamos una visión del país para mejorar. Nuestro reto como jóvenes es definitivamente hacer las cosas bien, mejorar con nuestra visión y con nuestras propuestas, innovar, evidentemente, porque creo que esa, sí es nuestra responsabilidad ante la sociedad”.

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