Los aranceles que el gobierno del presidente Donald Trump impuso bajo la Sección 232 fueron uno de los temas principales de la reunión entre los gobiernos de México y Estados Unidos, así como empresarios de ambos países, rumbo a la revisión del T-MEC.
“Las industrias automotriz y del acero plantearon lo que está ocurriendo como efecto de la 232”, dijo Marcelo Ebrard, titular de la Secretaría de Economía, al finalizar la jornada de reuniones con el Representante Comercial de Estados Unidos (USTR), Jamieson Greer, y su equipo.
La primera ronda de conversaciones entre México y Estados Unidos, de cara a la revisión del T-MEC, se realizó en Washington el pasado 3 de marzo, mientras que la segunda reunión se llevó a cabo en la Ciudad de México. La siguiente fase serán las negociaciones formales, las cuales iniciarían la semana del 25 de mayo, informó Ebrard.
“Vamos a tener comunicación muy estrecha, como estamos ahora, y seguramente a fines de mayo estaremos yendo a Washington y ellos vendrán a México para las negociaciones”, detalló.
Sobre estas conversaciones, la presidenta Claudia Sheinbaum, quien sostuvo este lunes un encuentro con Greer en Palacio Nacional, aseguró que avanzan positivamente.
Avanzan reuniones
La visita de Jamieson Greer contempló reuniones con empresarios de dos sectores clave: automotriz y acero, los cuales enfrentan desde 2025 aranceles bajo la Sección 232 de la Ley de Expansión Comercial de 1962.
En el caso de los aranceles automotrices, Trump impuso en abril de 2025 un gravamen de 25% a vehículos importados, que posteriormente se extendió a las autopartes.
Sin embargo, los autos que cumplen con las reglas de origen del T-MEC pueden quedar exentos, ya que Estados Unidos permite descontar la parte del contenido fabricado en su territorio.
En el encuentro con empresarios del sector automotriz se planteó la posibilidad de eliminar o reducir estos aranceles, que han afectado a la industria mexicana, con caídas en la producción y exportación de vehículos ligeros y pesados en 2025.
Por parte del Gobierno federal estuvieron presentes Édgar Amador Zamora, secretario de Hacienda; Altagracia Gómez Sierra, coordinadora del Consejo Asesor de Desarrollo Económico, y Roberto Lazzer, director general de Nafin y Bancomext.
Del lado empresarial participaron Rogelio Garza, presidente de la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA); Francisco Garza, presidente de General Motors México; Rodrigo Centeno, presidente de Nissan México; Klaus von Moltke, presidente de BMW México; Miguel Barbeyto, presidente de Mazda México; Daniel González Luque, presidente de Stellantis México, y Derrick Halvorsen, presidente de Mercedes-Benz México.
Respecto a los aranceles al acero, que actualmente son de 50% para las importaciones puras y de 25% para productos derivados con contenido superior a 15%, la industria siderúrgica mexicana solicitó una revisión de estos gravámenes.
Durante la reunión participaron Guillermo F. Vogel, vicepresidente del Consejo Mundial de Tenaris Tubos de Acero México; Máximo Vedoya, CEO de Ternium México; Raúl M. Gutiérrez Muguerza, presidente del consejo de Grupo Deacero; Víctor Martínez-Cairo, presidente de ArcelorMittal México; Eduardo Garza T. Junco, presidente de Frisa Industrias Frisa Forjados; Joseph Woldenberg, presidente ejecutivo del consejo de administración de Tubacero; Pedro Rivera, director general de la minera Autlán; Luis Alberto Güereca, director general de Gerdau Corsa; Oscar Chaín Sanz, director general de TA 2000, y Salvador Quesada, director general de Canacero.
El avance en estas conversaciones cobra relevancia ante el inicio de las negociaciones formales del T-MEC. Para México, mantener condiciones competitivas dentro del acuerdo será clave para preservar el comercio regional, la integración productiva de Norteamérica y el flujo de carga asociado al tratado.
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