Integrante de la tercera generación de una familia estrechamente ligada al autotransporte, Andrés creció entre patios, talleres y conversaciones sobre camiones. Sin embargo, lejos de asumir que el apellido bastaba para abrirse camino, decidió recorrer paso a paso las distintas áreas de DIFRENOSA para comprender el negocio desde su esencia: el servicio al cliente.
Mostrador, almacén, compras, refacciones, ventas, ingeniería de campo y desarrollo de nuevos productos forman parte de una trayectoria que le permitió conocer la operación desde sus entrañas, aprender de quienes llevan décadas en el sector y entender que el liderazgo se gana con trabajo, preparación y cercanía.
Hoy, desde la Gerencia Comercial Estratégica, su misión va más allá de vender unidades. Andrés está enfocado en ayudar a los transportistas a ser más eficientes, aprovechar la tecnología y encontrar soluciones que agreguen valor real a sus operaciones. Para él, la innovación no consiste únicamente en incorporar nuevos productos o herramientas, sino en entender cómo cada decisión impacta en la rentabilidad y competitividad de los clientes.
Con alrededor de cinco años de experiencia en las diferentes áreas de la compañía, el joven reconoce que uno de los principales retos que ha enfrentado es guiar a un equipo integrado, en su mayoría, por colaboradores con más experiencia y años de trayectoria que él.
Sin asumir que tiene todas las respuestas, decidió prepararse. Cursos de liderazgo, capacitación constante y disposición para escuchar se han convertido en herramientas clave para construir su propio estilo de dirección.
Para Andrés, el liderazgo no se basa en la edad, sino en la capacidad de generar confianza y mantener a todos enfocados en un mismo objetivo: ofrecer la mejor experiencia de atención al cliente. Por ello, la capacitación es una prioridad permanente dentro de su equipo. Desde sesiones técnicas diarias hasta visitas a los patios de los clientes para analizar unidades y simular escenarios de operación.
Su juventud, lejos de representar un obstáculo, le ha permitido conectar de manera natural con las nuevas generaciones que hoy comienzan a tomar las riendas de las empresas de autotransporte en el noreste del país.
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Uno de los aspectos más interesantes de su perspectiva es cómo entiende la relación entre generaciones, pues está convencido de que el éxito surge cuando se combinan la experiencia y la juventud.
Andrés asegura que ha encontrado valiosas lecciones en cada etapa del camino, tanto en los transportistas de su generación, formados bajo el legado de sus familias, como en los colaboradores de mayor experiencia que lo rodean, quienes han sabido transmitirle, con generosidad, la sabiduría acumulada tras años de vida en el autotransporte.
Su historia también refleja una realidad que enfrenta actualmente el sector: la necesidad de atraer y formar talento. El joven identifica en la capacitación de operadores y técnicos uno de los grandes desafíos del autotransporte, pero también una de sus mayores oportunidades. Por ello, considera fundamental acercar a más jóvenes a una industria que, de acuerdo con su testimonio, nunca deja de enseñar algo nuevo.
El camino de Andrés en este sector ha estado acompañado por sus hermanos mayores, Jaime y Ana Sofía. Mientras ellos contribuyen con una mirada estratégica y la serenidad que exige la toma de decisiones, él imprime a la organización el dinamismo, la agilidad y la determinación de una nueva generación que no teme convertir las ideas en acción.
Consciente del legado que representa su apellido, Andrés Tamez mira hacia adelante con responsabilidad y entusiasmo. Sabe que tiene un gran reto por delante, pero también tiene claro que el futuro del transporte se construye combinando conocimiento, tecnología, trabajo en equipo y una profunda vocación de servicio.














