La Agencia Nacional de Proveedores del Sector Automotriz (ANAPSA) pidió al gobierno mexicano incluir en la revisión del T-MEC unas “cartas paralelas” para proteger de aranceles adicionales un volumen de exportaciones de vehículos ligeros, pesados y autopartes.
Estas cartas paralelas fueron entregadas por la ANAPSA a Marcelo Ebrard, titular de la Secretaría de Economía, hace dos meses; sin embargo, hasta el momento se desconoce si el gobierno mexicano ha revisado la propuesta o si la ha planteado a Estados Unidos.
Nosotros pusimos sobre la mesa y solicitamos a Marcelo Ebrard que se firmaran lo antes posible unas cartas paralelas, como lo hicimos en la primera renegociación del tratado”, detalló Alberto Bustamante, presidente de la ANAPSA.
Durante el conversatorio “Sector manufacturero, la clave para el crecimiento de la economía mexicana”, organizado por Mundi, Bustamante precisó que esta carta paralela no forma parte del acuerdo; sin embargo, funcionaría como una especie de seguro para las exportaciones mexicanas del sector automotriz mientras México, Estados Unidos y Canadá entran en este proceso de revisión.
Las cartas paralelas
Alberto Bustamante explicó que estas cartas paralelas no son una estrategia nueva. En 2017, cuando se renegociaba el ahora Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), el gobierno mexicano —encabezado entonces por el expresidente Enrique Peña Nieto— planteó esta propuesta a Trump a petición de la industria automotriz.
“En ese entonces, Trump había mostrado su intención de renegociar el tratado de libre comercio, pero a la vez estaba amenazando con imponer aranceles. O sea, te estaban sentando a la mesa con una pistola; entonces le dijimos al gobierno que teníamos que crear un mecanismo para protegernos de esos aranceles”, mencionó.
Las cartas, que solo incluían protección para los vehículos ligeros y las autopartes, establecían que México podía seguir exportando hacia Estados Unidos sin aranceles, tomando como referencia el pico más alto registrado, más un 40%.
“En ese entonces Trump impuso aranceles, pero México seguía exportando sin el riesgo o sin pagar un arancel”, recordó.
Las nuevas cartas paralelas que la ANAPSA entregó a Ebrard contienen la misma propuesta, pero agregan que esa protección arancelaria sea por cuatro años y que se incluya a los vehículos pesados, cuyas exportaciones alcanzaron las 10,625 unidades en marzo, un incremento anual de 35.3%, de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).
“Lo que estamos pidiendo es que se firmen nuevamente esas cartas porque, si Trump mañana se levanta de malas y pone aranceles del 100%, a México ya no le pega porque vamos a estar protegidos”, indicó Bustamante.
Añadió que, en un escenario en el que el T-MEC se someta a revisiones anuales, la industria automotriz quedaría blindada.
Contenido regional, en la mira
La ANAPSA, que agrupa a más de 2,500 empresas proveedoras y de servicios para conectarlas directamente con las industrias terminales y armadoras de Norteamérica, reconoce que la industria automotriz será la moneda de cambio en esta revisión del tratado, que oficialmente iniciará el 1 de julio.
“La revisión del T-MEC ya se volvió una renegociación e, igual que la vez pasada, van por el sector automotriz. Estados Unidos quiere aumentar el contenido regional”, aseguró Bustamante.
El planteamiento del gobierno de Donald Trump es incrementar el contenido regional de 75% a 85% para vehículos ligeros; pero, de ese 85%, el 50% tendría que estar hecho en Estados Unidos, lo que se convertiría en un problema para las armadoras instaladas en México.
Uno de los acuerdos establecidos en el T-MEC fueron las reglas de origen, que pasaron de 62% en el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) a 70% con el nuevo acuerdo.
A pesar de que las exportaciones de vehículos ligeros y pesados cumplen con el valor de contenido regional, pagan un arancel sobre todas aquellas partes y componentes que no están hechos en Estados Unidos.
En el caso de los vehículos pesados, también cumplen con el requisito de 45% de contenido laboral y con el 50% de contenido regional en acero y aluminio.
El T-MEC, que se negoció durante el primer mandato de Trump y entró en vigor en julio de 2020 en sustitución del TLCAN, tiene una vigencia de 16 años. Sin embargo, el artículo 34.7 establece una revisión a los seis años de su implementación.
Esta revisión se realizará el 1 de julio. Si los tres países acuerdan mantener el tratado, este permanecerá vigente por otros 16 años. Sin embargo, si alguna de las partes decide no extenderlo, deberán realizar una revisión conjunta cada año durante una década. Si al término de ese periodo no existe consenso, el pacto comercial concluirá.
Para la ANAPSA, el gobierno de México debe contar con una estrategia que proteja a la industria automotriz durante esta revisión, ya que es el segundo pilar de la economía mexicana al aportar casi el 5% del Producto Interno Bruto (PIB) nacional y el 24% del PIB manufacturero, además de generar más de 980 mil empleos directos y 4.9 millones de indirectos.
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