El presidente estadounidense Donald Trump modificó los aranceles a las importaciones de acero, aluminio y cobre con el objetivo de reducir los gravámenes aplicables a productos derivados fabricados con estos metales y evitar la subdeclaración en el valor de las importaciones.

La proclamación, firmada por Trump el pasado jueves, entró en vigor el lunes 6 de abril, de acuerdo con un comunicado de la Casa Blanca.

Los cambios

Los aranceles revisados a los metales, establecidos bajo la Sección 232 de la Ley de Expansión Comercial de 1962, se producen tras meses de presión de empresas estadounidenses que afirmaban haber sido afectadas.

La nueva estructura arancelaria queda de la siguiente forma:

  • Se mantiene el arancel del 50% sobre las importaciones de acero, aluminio y cobre puro, así como para derivados directos como los tubos de acero.
  • Quedan exentos los productos derivados que tengan un contenido inferior al 15% en peso. Por ejemplo, un frasco de perfume con tapón de aluminio o un envase de hilo dental con una pequeña cuchilla de acero.
  • Los productos derivados con un contenido de acero, aluminio o cobre superior al 15% en peso se benefician de un arancel reducido del 25%, aplicado sobre el valor total de la importación y no solo sobre el contenido metálico. Por ejemplo, una lavadora fabricada principalmente con acero se beneficia de este arancel fijo.

Los aranceles a estos metales, que buscaban reducir las exportaciones de China, han afectado también a los principales socios comerciales de Estados Unidos, entre ellos Canadá y México.

Con estos ajustes, el gobierno de Trump busca simplificar un régimen arancelario que se había vuelto excesivamente complejo y que generaba dificultades para los importadores al momento de calcular el valor del contenido metálico en miles de productos derivados, desde piezas de tractores hasta fregaderos de acero inoxidable.

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