El transporte por carretera a nivel global continúa bajo presión ante la persistente disrupción en el estrecho de Ormuz, que al 10 de abril mantiene restringido el flujo marítimo a apenas entre 5 y 7 buques diarios, frente a los más de 100 que transitaban antes del conflicto, destacó la Organización Mundial de Transporte por Carretera (IRU, por sus siglas en inglés).

En su última actualización del sector, la IRU señaló que esta situación ha mantenido elevados los precios internacionales del crudo, pese a una reciente corrección tras el anuncio de un alto al fuego. El Brent, de referencia en Europa, se ubicó en 97.08 dólares por barril, un descenso semanal de 11.5%, aunque todavía se encuentra 33% por encima del nivel previo a la guerra.

En cuanto al crudo West Texas Intermediate (WTI), de referencia en América, se colocó en 99.09 dólares por barril, ambos indicadores reflejaron caídas tras el anuncio del alto al fuego del 8 de abril; sin embargo, el alivio fue temporal ante la persistencia de riesgos en la región.

De hecho, alrededor de 600 buques —incluidos 325 petroleros— permanecen varados en el golfo Pérsico, lo que limita el restablecimiento del suministro global y mantiene la presión sobre los precios.

Presión sobre combustibles

El encarecimiento del diésel sigue impactando directamente al transporte de carga. De acuerdo con la IRU, desde el inicio del conflicto, los precios han aumentado 46% en Estados Unidos, 40% en Turquía y 33% en la Unión Europea.

En Estados Unidos, el diésel alcanzó 1.494 dólares por litro al 9 de abril, mientras que en la Unión Europea el promedio llegó a 2.169 euros por litro, con fuertes disparidades entre países.

Los mercados más caros se concentran en el norte de Europa, encabezados por Países Bajos, Dinamarca y Bélgica, mientras que Malta mantiene los precios más bajos gracias a esquemas regulados.

Ante este escenario, al menos 15 países europeos han implementado medidas fiscales para contener el impacto, que van desde reducciones de impuestos y subsidios directos hasta la imposición de precios máximos.

Oferta insuficiente

En un intento por estabilizar el mercado, la OPEP+ acordó incrementar la producción en 206,000 barriles diarios a partir de mayo; sin embargo, la IRU refiere que esta cifra resulta marginal frente a los cerca de 10 millones de barriles diarios afectados por la disrupción en Oriente Medio.

Las previsiones de los analistas consultados por la IRU reflejan incertidumbre. Mientras Goldman Sachs ajustó a la baja su estimación del Brent a 90 dólares por barril para el segundo trimestre, JP Morgan advierte que podría superar los 150 dólares si el estrecho de Ormuz permanece cerrado más allá de mediados de mayo.

Riesgos adicionales para la logística

A la presión por los combustibles se suma el riesgo en el suministro de AdBlue, insumo clave para los motores diésel. Según el análisis de la IRU, el bloqueo del estrecho de Ormuz amenaza hasta 50% de las exportaciones globales de urea y azufre, lo que podría detonar incrementos de hasta 170% en sus precios.

«Este escenario recuerda la crisis de 2022, cuando el costo del AdBlue se disparó, afectando la operación del autotransporte en diversas regiones», resalta.

El impacto del encarecimiento energético varía por región, según el monitoreo realizado por la IRU. Por ejemplo, en China los precios del diésel han aumentado 25%, pese a controles gubernamentales y restricciones a las exportaciones de combustibles. En India, el alza ha sido de apenas 5%, apoyada por recortes fiscales y políticas de suministro.

En Brasil, el diésel ha subido 24%, aunque medidas como subsidios y control de precios han amortiguado parcialmente el impacto.

Para la IRU, la falta de una reapertura plena del estrecho de Ormuz mantiene latente el riesgo de nuevas alzas, en un entorno donde la logística global y el transporte de carga continúan altamente expuestos a la volatilidad energética.

En este contexto, señala que el sector del autotransporte enfrenta un panorama de costos elevados e incertidumbre operativa, condicionado por factores geopolíticos que aún están lejos de resolverse.

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