La llegada de capital nuevo dentro de la Inversión Extranjera Directa (IED) podría ser el salvavidas que la economía mexicana necesita para salir de la fase de estancamiento y elevar el Producto Interno Bruto (PIB) hasta 2.5%, estimó Banco BASE.

“La inversión extranjera directa juega un papel clave en la determinación del PIB potencial, no solo por su contribución al capital físico, sino también por sus efectos sobre la productividad, la transferencia tecnológica, la capacitación laboral y la integración en cadenas globales de valor”, destacó Gabriela Siller, directora de Análisis Económico de Banco BASE, durante la presentación de las perspectivas económicas de México.

Agregó que, para que la IED pueda impulsar el PIB, debe concentrarse en las nuevas inversiones. De hecho, si la proporción en este rubro subiera de nuevo para alcanzar 45% del total de todo el capital que llega al país, manteniendo los otros dos rubros constantes (flujos de reinversión y cuentas entre compañías constantes), la inversión extranjera directa alcanzaría cerca de 62,000 millones de dólares.

Esto implica que la nueva inversión sería alrededor de 28,000 millones de dólares, representando 1.5% del PIB de México. Así, la economía mexicana crecería más de 2% por año.

“Si se estuviera promocionando a México en el exterior y llegara más inversión extranjera directa nueva, que representara 45% del total de esta inversión, entonces el crecimiento del PIB sería de 2.5% en 2026 y sería un salvavidas para la economía”, proyectó Banco BASE.

En 2025, México recibió 40,871 millones de dólares de IED, de los cuales, el 77.9% correspondió a la reinversión de utilidades, 13.5% a las cuentas entre compañías, y solo 8.6% a las nuevas inversiones.

Si este panorama cambia y las nuevas inversiones crecen, Banco BASE prevé una mejora del PIB al cierre de año.

Actualmente, la economía mexicana atraviesa por una fase de estancamiento al crecer apenas 0.2% el primer trimestre del año, de acuerdo con la estimación oportuna del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) publicada este jueves.

Crear condiciones para nuevas inversiones

Durante las últimas décadas, la IED ha sido un factor clave en el desarrollo de sectores estratégicos, particularmente en la industria manufacturera, donde destacan la automotriz, la de componentes electrónicos, las telecomunicaciones y las energías renovables.

El año pasado, la IED de México aumentó 10.8% anual, siendo Estados Unidos el país que más capital ingresó, con una participación de 44.8% del total de las inversiones.

Sin embargo, Gabriela Siller observó que las cifras de inversión no son tan positivas al contrastarse con el tamaño de la población y la relevancia del comercio exterior en la economía.

Comportamiento de la IED en México. Foto: Banco BASE.

Añadió que esto se debe a seis factores: la falta de certidumbre jurídica; elevados costos administrativos para iniciar operaciones; inseguridad pública y debilidad del Estado de derecho; incertidumbre sobre el futuro de la relación comercial con Estados Unidos; falta de infraestructura, especialmente carreteras seguras y energía eléctrica, y falta de promoción efectiva de México en el exterior.

Para Siller, en un año en el que la revisión del T-MEC juega un papel clave, atender estos factores haría que las empresas confíen y depositen su capital en México, que además de ser el principal socio comercial de Estados Unidos, posee una ubicación geográfica favorable, lo que debería facilitar la llegada de inversión extranjera.

“Hay que promocionar a México en el exterior e invertir en infraestructura, particularmente en energía eléctrica”, puntualizó.

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