En un entorno marcado por tensiones comerciales, cambios regulatorios y disrupciones globales, la logística se consolida como un factor para que México capitalice su posición como principal socio comercial de Estados Unidos en el marco de la próxima revisión del T-MEC, destacaron expertos reunidos en The Logistics World | Summit & Expo.

Durante el panel «Más que logística, el nuevo México exportador y la reconstrucción de sus cadenas de suministro», representantes del sector coincidieron en que, si bien el país enfrenta crecientes desafíos operativos y geopolíticos, también se abre una ventana de oportunidad para fortalecer su competitividad y consolidarse como un hub estratégico de manufactura e integración regional.

«Es sabido por todos que la posición geográfica estratégica que tiene nuestro país es única, sobre todo por la cercanía con Estados Unidos, que ahora que nos hemos convertido en su primer principal socio comercial se nos abren oportunidades, pero también retos», señaló Luis Aguirre, vicepresidente del Consejo Nacional de la Industria de Exportación Index Occidente.

Retos logísticos

Uno de los principales consensos es que la logística atraviesa una etapa de alta complejidad. Factores como la inseguridad, cambios regulatorios —como la digitalización de la carta porte—, disrupciones en cadenas de suministro y exigencias de cumplimiento han elevado la incertidumbre en las operaciones. Sin embargo, estos retos no son nuevos para el sector, que históricamente ha operado en condiciones adversas.

En este contexto, expertos destacaron que la ventaja geográfica de México, sumada a su creciente integración con Estados Unidos, representa una oportunidad clave. No obstante, advirtieron que esta posición no garantiza estabilidad por sí sola, por lo que es necesario fortalecer la competitividad desde la cadena de suministro.

«Debemos asegurarnos que tenemos una capacidad instalada suficiente y pertinente para el servicio necesario, aquí no nada más estoy hablando de la infraestructura logística, que es muy importante, por supuesto, sino de todas las personas capacitadas y confiables para que nos entreguen resultados», explicó César Pedrero, director de Logística de Vehículos Comerciales de Daimler Truck México.

Entre los principales retos identificados destaca la necesidad de mejorar la eficiencia operativa y la coordinación bilateral. Se planteó que, lejos de una lógica de competencia entre México y Estados Unidos, ambos países deben aprovechar sus fortalezas complementarias: mientras el vecino del norte lidera en innovación y capital, México puede consolidarse en manufactura eficiente, costos y flexibilidad.

A nivel interno, uno de los mayores desafíos es la escasez de talento técnico, particularmente en regiones altamente industrializadas. Ante ello, se subrayó la urgencia de invertir en educación y capacitación, así como en la reconversión del capital humano para adaptarlo a nuevas tecnologías y procesos.

«La capacitación es crucial, utilizar herramientas tecnológicas y aprovechar la Inteligencia Artificial, la cual no le va a quitar el trabajo a nadie», aseguró César Pedrero al resaltar que las personas que logren entender el funcionamiento de la IA desplazarán a las que no.

T-MEC en las cadenas de suministro

Los expertos reunidos en el panel moderado por Enrique Llaca, Corporate Commercial Director at Traxion, identificaron cuatro acciones clave para que las empresas enfrenten la próxima revisión del T-MEC:

  • Mapear riesgos en sus cadenas de suministro.
  • Asegurar cumplimiento normativo.
  • Diversificar proveedores.
  • Participar activamente en el diálogo regulatorio.

El objetivo, señalaron, no es anticipar el resultado de las negociaciones, sino reducir la vulnerabilidad operativa.

En el plano estructural, la agenda pendiente incluye el fortalecimiento de infraestructura logística, aduanas eficientes, acceso a energía y un entorno de mayor certidumbre jurídica. Estos elementos serán determinantes para que México no solo mantenga su papel como exportador, sino que evolucione hacia un socio confiable en la integración productiva regional.

«La certeza operativa para mí es el piso mínimo que México como país puede ofrecer al mundo y, por supuesto, a Estados Unidos, para que lo siga considerando como la mejor opción viable para hacer negocios», detalló Pedrero, de Daimler Truck México.

Otro de los cambios relevantes es la transformación en la relación entre empresas y proveedores logísticos. Lo que antes era una interacción transaccional, hoy se ha convertido en una colaboración estratégica de largo plazo, donde la digitalización, la transparencia y la resiliencia son factores clave.

Finalmente, los especialistas coincidieron en que el nuevo entorno global obliga a las empresas a adoptar una visión preventiva. La planeación ya no puede limitarse a un solo escenario, sino contemplar múltiples alternativas ante posibles disrupciones, como cierres fronterizos o cambios arancelarios.

En este contexto, la resiliencia deja de ser una ventaja competitiva para convertirse en una condición indispensable. En palabras de los expertos, la “nueva normalidad” de la logística es la disrupción constante, por lo que la capacidad de adaptación, anticipación y coordinación será determinante para el futuro del comercio en la región.

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