A 10 meses de la aplicación de los cambios de la Ley Aduanera, los especialistas coinciden en que existe un mayor control por parte de las autoridades, más vigilancia y están en el camino de la facilitación de procesos, aunque todavía en la curva de aprendizaje.

Para entender el impacto de la Ley Aduanera en el comercio, se deben conocer los cambios que conlleva; para empezar, se rediseñó el papel del agente aduanal, señaló Nashielly Escobedo Pérez, Directora General de la Confederación Latinoamericana de Agentes Aduanales (CLAA).

Existen cambios esenciales, el primero es que la nueva Ley Aduanera hace al agente aduanal ilimitadamente responsable de todo lo que suceda en el despacho aduanero.

“Anteriormente, la agencia aduanal sí tenía manera de excluirse de responsabilidad en ciertas situaciones, pues sabemos que el agente aduanal actúa de buena fe tomando para efectos del despacho la información que le provee el importador o el exportador. Hoy ya no. Pero para efectos del despacho, cualquier irregularidad va a caer en manos y en responsabilidad de la agencia aduanal, incluso la imposición de multas”, apuntó la Directora General de la CLAA.

Ente fiscalizador

Asimismo, el agente aduanal se va a cerciorar de que su cliente esté al corriente de todas sus obligaciones asociadas al tema de importación y exportación; es decir, obligaciones fiscales, aduaneras y de comercio exterior: “De repente todo el sector privado se vuelve un ente fiscalizador, en donde la autoridad le pide precisamente a éste asegurar y acreditar la materialidad y la trazabilidad de la carga”, agregó Nashielly Escobedo.

De manera que la autoridad pretende que el agente aduanal asegure que su cliente existe, “que no va a desaparecer en tres meses o en un año, que está pagando sus contribuciones, que tiene un inmueble por el cual pagó o paga una renta, que tiene colaboradores con los que está cumpliendo sus obligaciones patronales, que todos los servicios que están contratando para la movilidad de la carga tienen un soporte documental y se pagan, y me queda claro que todo eso debe de constar en el expediente de una empresa, pero no por operación de comercio exterior”.

No obstante, que la autoridad pida una mayor fiscalización entre privados, no da las herramientas: “Como agente aduanal tengo que estar fiscalizando cosas que no necesariamente tienen que ver con la parte del despacho, en donde intervienen otras autoridades y hay otro tipo de obligaciones”, explicó.

Por otro lado, a la par de la reforma a la Ley Aduanera, también se creó la Agencia de Transformación Digital Telecomunicaciones, en donde todas las dependencias federales pueden intercambiar información del SAT, el IMSS, aduanas y la que previamente ya se comparte con las autoridades. Una entidad que tendría las herramientas de fiscalización y trazabilidad que buscan las autoridades federales, dijo la Directora General de la CLAA.

El alto costo

Alberto Castillo, Subdirector de Almacenes y Comercio Exterior de Grupo México Transportes (GMXT), externó que era necesaria una reforma a la Ley Aduanera, pero más enfocada en la facilitación y no en el control.

“No es que estemos en contra de la supervisión y la vigilancia aduanera, ni del cumplimiento de todas las disposiciones. Pero eso debe de ir acompañado de facilitación. Si no tenemos eso, los negocios no se dan y entonces todo el mundo se enfoca en la recaudación a través de esos medios perversos que se llaman sanciones, las cuales muchas veces están sujetas al criterio de la autoridad”.

Cabe destacar que con la reforma a la Ley Aduanera se elevan los costos de las multas, al pasar de entre el 70 al 100% sobre el valor de la mercancía a sanciones que van del 250 al 300 por ciento.

Para el directivo de GMXT, es importante entender el contexto bajo el cual se hicieron las modificaciones, pues a la par hubo reformas al Código Fiscal de la Federación, al sistema judicial mexicano, a la Ley de Amparos, cambios a la Tarifa de la Ley de los Impuestos Generales de Importación y de Exportación (TIGIE) aunado a que se actualizaron los aranceles de aproximadamente 6,000 fracciones arancelarias.

Si la Ley Aduanera buscaba ser un facilitador del comercio, el directivo de GMXT expuso que con los cambios se impusieron requisitos excesivos a los agentes aduanales, a los medios de transporte y a los registros fiscalizados.

“Son requisitos que serán más fáciles de cumplir para las grandes organizaciones, pero las pequeñas y medianas empresas no van a poder absorber estos costos, no van a tener la posibilidad de un sistema que les ayude a agilizar su operación”.

Evaluación

Para Eva Muñoz, Presidente de la Asociación Mexicana de Agentes de Carga (AMACARGA), con la Ley Aduanera el Gobierno apostó tanto por la facilitación como por el control.

Explicó que, con el cambio, la autoridad tiene la posibilidad de tener mayor flexibilidad en todo el proceso del despacho aduanero, y con la entrada de la manifestación de valores electrónicos, tiene también de establecer los parámetros reales con los que cobran los impuestos.

Entonces, por un lado, es tener el control de la información y lo que representa recaudación más efectiva, y, por otro lado, también la facilitación, es decir, elevar los estándares para colocarlos al nivel que se están manejando en el mundo en el comercio exterior.

Para el transporte y la logística, los cambios con la nueva regulación principalmente se observaron en los tiempos de revisión, e implicaron una mayor documentación, verificación y responsabilidad. En un inicio, sobre todo en el primer trimestre, se observó tardanza en los movimientos de la carga, dijo la dirigente de AMACARGA.

“Incluso una cierta contracción en el movimiento del comercio exterior por lo mismo, por las revisiones, por las adecuaciones que había que hacer. Cuando se implementa algo nuevo, existe una curva de aprendizaje, lo cual nos representó gastos en demora en salidas de la frontera de las aduanas y nos creó problemas en cuanto a los movimientos que quisiéramos lograr comparado con lo que teníamos el año anterior”, destacó.

A partir de marzo, se observó una recuperación en la recaudación aduanera al sumar 115,611 millones de pesos, según cifras de la Agencia Nacional de Aduanas de México (ANAM), y la expectativa es que crezca al 7 por ciento, consideró la representante de los agentes de carga.

No se frenó el comercio en tanto que, entre los beneficios de la nueva Ley Aduanera, Eva Muñoz refirió que se cuenta con más datos, información y garantía, así como menos subvaluación, y eso ha permitido que las aduanas recauden mucho más y la revisión sea más fácil por los cambios hacia la digitalización, también en camino de ser menos invasivas y más tecnológicas.

Para el segundo semestre del año, la expectativa de la titular de AMACARGA es que avance en la implementación de la Ley Aduanera y se logre la facilitación en el comercio exterior: “Para principios del año que entra ya estaremos hablando de una activación total de las aduanas, una vez que ya estén totalmente equipadas y que esté en vigor la Manifestación de Valor Electrónica».

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