Mucho se ha dicho sobre la nueva realidad del autotransporte, que no es sólo transporte, que la cadena de suministro, que las soluciones integrales de logística, que un traje a la medida, que el crecimiento no se trata de tener más camiones.
Lo cierto es que ya no basta con tener más flota para mover más carga. Ese modelo es obsoleto y tiene sus días contados. En un entorno de mercado hipercompetitivo, operar bajo esas viejas reglas es una invitación al colapso financiero.
Hoy, la rentabilidad y la permanencia de las empresas de autotransporte dependen de una estructura de gestión basada en el triángulo de la supervivencia empresarial, un modelo interconectado a una misma fuerza operativa, pero ¿en qué consiste?
1. Mitigación de riesgos extremos
En las carreteras de México, la gestión de riesgos dejó de ser una carpeta de cumplimiento normativo en el área de Recursos Humanos para convertirse en la máxima prioridad de la junta directiva, ya que la delincuencia organizada y los asaltos con violencia en corredores críticos representan una amenaza existencial.
En este sentido, Oscar Ortiz, gerente Operativo de Auto Fletes Omega, explicó que la mitigación de riesgos moderna ya no se limita a contratar una póliza de seguro; de hecho, la alta siniestralidad ha provocado que se encarezcan las primas.
“Mitigar los riesgos significa, primero, cuidar al operador, es decir, diseñar rutas e itinerarios basados en mapas de calor delictivos para evitar tránsitos nocturnos.
“Cuidar la vida de nuestros conductores no sólo es un deber ético, sino parte fundamental de la estrategia para mitigar el déficit de casi 100,000 operadores que sufre el país”, afirmó.
Y segundo, el directivo detalló la relevancia del blindaje activo de la carga, con inversión en protocolos de reacción, en la necesidad de tener más y mejores paradores seguros, custodias monitoreadas y sistemas físicos que impidan la desactivación de los sistemas de telemetría de la unidad.
2. Eficiencia financiera y el costo por kilómetro
El segundo lado del triángulo sostiene la viabilidad del negocio frente a márgenes de ganancia cada vez más estrechos. Con el diésel absorbiendo entre el 35% y el 40% de los costos totales de operación, las empresas deben mantener un control mucho más rigurosa sobre cada insumo.
De acuerdo con el entrevistado, la eficiencia financiera en el autotransporte ya no se logra recortando presupuestos de mantenimiento, sino optimizando el costo por kilómetro a largo plazo, con unidades eficientes, toda vez que las empresas deben basar sus decisiones financieras en datos concretos.
“Aunque parezca una obviedad, es muy importante realizar inversiones en insumos de alta tecnología, como seleccionar lubricantes de larga duración y llantas de alta calidad que, aunque representan un costo inicial más alto, reducen las paradas en taller y extienden la vida útil del motor”, afirmó.
Asimismo, agregó, hay que realizar auditorías de combustible, junto con la implementación de controles estrictos para erradicar la «ordeña» o robo hormiga de diésel, un drenaje financiero silencioso que puede destruir la rentabilidad de cualquier flota.
3. Adaptación tecnológica de extremo a extremo
Hace mucho que la tecnología dejó de ser un accesorio de innovación para colgarse una medalla corporativa; ahora es el pegamento que une la mitigación de riesgos con la eficiencia financiera.
Los pilares de la digitalización en las flotas modernas se centran en telemetría, para extraer datos en tiempo real de la computadora del motor y evaluar los hábitos de manejo del operador y reducir el ralentí innecesario, logrando así importantes ahorros de combustible.
Por último, la inteligencia artificial en cabina, como las cámaras con algoritmos de reconocimiento facial que detectan microsueños, fatiga o distracciones en el operador.
El verdadero valor del triángulo de la supervivencia radica en que sus componentes no funcionan de manera aislada. El desafío actual del consiste en institucionalizar y profesionalizar las estructuras internas bajo este triple enfoque.
Aquellas organizaciones que logren equilibrar la seguridad de sus rutas, el control milimétrico de sus costos y la adopción inteligente de tecnología, no sólo sobrevivirán a las turbulencias logísticas del país, sino que se consolidarán como los mejores socios estratégicos de los generadores de carga.
Te recomendamos: Inflación y ‘cuellos de botella’ golpean bolsillos de transportistas
Te invitamos a escuchar el episodio más reciente de nuestro podcast Ruta TyT:














