De acuerdo con la International Road Transport Union (IRU), este año está cargado de un entorno de excepcional incertidumbre para el autotransporte en Europa, pues si bien los volúmenes se habían estabilizado entre 2023 y 2025 y se esperaba un crecimiento moderado en 2026, el estallido de la guerra en Irán y las tensiones comerciales mundiales han alterado radicalmente las perspectivas

De acuerdo con este análisis, el contexto actual provoca que la previsión de los volúmenes de transporte a corto plazo sea ahora menos fiable, ya que los transportistas se enfrentan a una combinación volátil de aumento de costos, cambios en los flujos comerciales y limitaciones estructurales de capacidad.

La IRU destaca que los precios del combustible se dispararon cerca de un 20% en toda la Unión Europea (UE) en las semanas posteriores al estallido de la guerra, lo que incrementó significativamente los costos operativos y redujo aún más los márgenes, ya de por sí ajustados. 

Al mismo tiempo, las cadenas de suministro se están reconfigurando, toda vez que la reorientación del comercio podría impulsar la demanda de autotransporte en ciertos corredores, pero los efectos indirectos más amplios, como una mayor inflación y una menor demanda de los consumidores, podrían frenar la actividad general.

El organismo alerta que la dinámica del comercio mundial también está cambiando, pues se prevé que las nuevas medidas arancelarias estadounidenses y el aumento de las tensiones comerciales afecten a los corredores industriales orientados a la exportación, especialmente en los sectores de maquinaria y productos químicos, mientras que los dedicados a las importaciones podrían experimentar un aumento de la actividad, ya que los flujos comerciales se redirigen en lugar de reducirse. 

Esto provocará una mayor divergencia en el rendimiento de los corredores y una menor visibilidad para la planificación a largo plazo.

Por otro lado, señala IRU, las limitaciones estructurales siguen presionando la capacidad de respuesta de las empresas de autotransporte en Europa: 

  • La creciente escasez de conductores: estimada en unos 500,000 puestos sin cubrir en la UE
  • La renovación ralentizada de flota: que cayó 6.2% para camiones y tractocamiones en 2025, según datos de la Asociación Europea de Fabricantes de Automotores (ACEA, por sus siglas en francés).
  • La reducción de emisiones en el transporte: que obliga a que los vehículos pesados de la UE disminuyan el 45% en 2030-2034, el 65% en 2035-2039 y el 90% a partir de 2040. 

A ello se le suman, los avances regulatorios en la UE, incluyendo el peaje basado en CO2 y la introducción del Sistema de Comercio de Emisiones 2 (ETS2), que redefinirán la competitividad de las tecnologías de camiones en los próximos años.

¿Qué sigue?

La IRU, señala que, en general, si bien las previsiones iniciales previas a la guerra proyectaban un crecimiento del volumen, el sector se enfrenta ahora a un entorno operativo más fragmentado, costoso e incierto. En éste, la agilidad y la adaptabilidad serán determinantes clave para el éxito.

El organismo destaca que la competitividad dependerá menos del crecimiento del volumen y más de la resiliencia operativa de las empresas. 

Agrega que mejorar la eficiencia, mediante una mayor utilización de los activos, la reducción de los trayectos en vacío y la optimización de las rutas, sigue siendo la palanca más inmediata para los transportistas y generadores de carga. 

Al mismo tiempo, la inversión en la retención de personal, la modernización de la flota y el posicionamiento estratégico a lo largo de los corredores de carga en evolución será fundamental para mantener la relevancia hacia adelante.

De cara al futuro, la IRU también señala que es muy probable que los costos del transporte aumenten en los próximos años en esa región, junto con una crisis energética que probablemente reduzca la competitividad de las industrias de la UE. Si bien es improbable que el rendimiento del autotransporte se desplome como en 2008, este 2026 podría registrar un crecimiento nulo en toneladas-kilómetro.

Asimismo, señala que las flotas europeas están transitando lentamente hacia vehículos de combustible alternativo, aunque la adopción de camiones con este tipo de tecnologías sigue siendo desigual. El progreso varía significativamente en la UE, lo que refleja las disparidades en el despliegue de infraestructuras, las subvenciones gubernamentales y la capacidad de inversión. Esta transición fragmentada amplía aún más la brecha de competitividad entre empresas ante el aumento de los costes de los combustibles fósiles.

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