De acuerdo con datos de la ANPACT, por cada 100 vehículos pesados nuevos que se venden en México, hay 55.9 usados importados que se están colocando en nuestro país. 

Guillermo Rosales, Presidente Ejecutivo de la Asociación Mexicana de Distribuidores de Automotores (AMDA), a diferencia de lo que ocurre con los vehículos ligeros, que en su mayoría ingresan al país como contrabando, en la internación de camiones están ingresando por la vía de la importación definitiva: “Y es aquí donde necesitamos incidir para modificar los requerimientos bajo los cuales se permite el ingreso a los camiones usados procedentes de Estados Unidos”, dijo.

Y es que algunos vehículos son declarados en aduana con valores de apenas 500 o 1,000 dólares, los cuales, dijo, “no corresponden a la realidad”; por lo que desde la trinchera de la AMDA y el sector se propuso a la Secretaría de Hacienda establecer precios estimados que sirvan como referencia para el cálculo de impuestos, medida que, aseguró, ya se encuentra en proceso.

A ello se suma el diferencial arancelario vigente, de 1% para las importaciones destinadas a la franja fronteriza y de 10% para el resto del país, porcentajes que resultan insuficientes frente a la diferencia de precios existente con el mercado estadounidense.

“Es un arancel muy bajo en el cual necesitamos seguir incidiendo ante el Gobierno federal para que haya una modificación que nivele la cancha dado el diferencial tan relevante que existe entre los precios de los camiones en Estados Unidos, hablando de camiones de entre ocho y 10 años de antigüedad”. 

¿Cómo impacta también al mercado secundario?

Jorge Martínez, Director General de Grupo FULTRA, alertó que entre los problemas que esto genera es en el precio de toma de unidades de sus clientes para la adquisición de vehículos nuevos: “Los precios de referencia siempre están afectados por esta presión”.

Detalló que, como distribuidores, quieren comprarlos a un precio razonable para colocarlos en el mercado secundario a un precio razonable y su respectiva ganancia, “pero el mercado con el que competimos está injustamente en otro nivel”.

Martínez Madero agregó que los distribuidores certifican los vehículos usados, a través de un diagnóstico completo y, dado que esos importados usados muchas veces no cumplen con estos requisitos, esos competidores están vendiendo “chatarra” sin ningún respaldo de condiciones físico-mecánicas.

“Hay toda una serie de cosas, al final creo que es un tema de confianza y transparencia la que ofrecemos como distribuidores”, comentó el directivo durante la mesa de diálogo “Retos del mercado de seminuevos” del Foro Vehículos Comerciales de la AMDA.

Por su parte, Alejandro Gómez, Director de Operaciones en GRUVER, comentó que los camiones importados usados que entran a México indiscriminadamente, representan un riesgo debido a las configuraciones diferentes a las del país: “Estamos hablando ya de ejes y suspensiones de 40,000 libras, cuando aquí realmente ya la mayoría trae ejes y suspensión de 46,000 libras.

Eso, dijo, afecta en las carreteras, con saturación de unidades viejas, accidentes, descomposturas en el camino: “Todo eso afecta a la seguridad, el mantenimiento, la rentabilidad, la productividad de nuestros clientes”. 

Un llamado a la profesionalización

Durante este evento virtual, ambos distribuidores que han presidido el Comité de Camiones de la AMDA en diferentes épocas coincidieron en que es necesario avanzar hacia la profesionalización del mercado secundario de vehículos pesados mediante reglas claras de valuación, mayor acceso al financiamiento y un entorno más formal.

Alejandro Gómez destacó que por cada camión nuevo comercializado en México se venden alrededor de ocho unidades usadas, en algunos mercados hasta 14, una proporción que refleja el enorme potencial de este segmento: “Muchas veces hemos dicho que el mercado de seminuevos es un mal necesario para la red de distribuidores, pero hoy hay una estrategia muy interesante que debemos desarrollar para aprovechar mejor ese mercado«, comentó.

Entre los principales retos identificó la ya mencionada importación indiscriminada de vehículos usados, la volatilidad en los precios y la falta de criterios homogéneos para valuar las unidades.

En ese sentido, propuso promover el uso de VIN Plus como referencia nacional para la valuación de vehículos comerciales, al considerar que proporciona parámetros técnicos que permiten dar mayor certidumbre tanto a distribuidores como a clientes.

Por su parte, Jorge Martínez coincidió en tomar a VIN Plus como un referente, así como otros parámetros como el kilometraje, la antigüedad y las condiciones físicas de las unidades.

Asimismo, los dos directivos señalaron que el financiamiento continúa siendo uno de los principales desafíos para impulsar el mercado secundario, especialmente para el hombre-camión y los pequeños transportistas, quienes representan la principal demanda de este tipo de vehículos.

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