Convencido de que cada día es una oportunidad para ser mejor que el anterior, Alberto Rodríguez Zamora ha hecho del aprendizaje constante y el respeto por la experiencia las bases de su crecimiento profesional.
Este joven pertenece a una generación que ha crecido en un entorno marcado por la velocidad de los cambios, la transformación tecnológica y la necesidad de adaptarse constantemente. Sin embargo, lejos de pensar que la juventud lo es todo, ha encontrado en la experiencia de quienes lo antecedieron una de sus mayores fuentes de aprendizaje.
Su historia en el autotransporte comenzó mucho antes de ocupar una oficina o asumir una responsabilidad directiva. Desde niño acompañaba a su padre a las instalaciones de Kenworth DAF del Centro, donde los camiones despertaban su curiosidad y admiración. Aquellas visitas de los sábados sembraron una semilla que con el tiempo se transformaría en una vocación profesional.
Antes de asumir recientemente la gerencia de Ventas de DAF en Grupo BACE, Alberto recorrió distintas áreas de la organización. Pasó por el almacén, el mostrador de refacciones y posiciones relacionadas con inteligencia de negocios, una experiencia que le permitió comprender la operación desde diferentes perspectivas y conocer de cerca los desafíos que enfrentan quienes hacen posible el funcionamiento diario de una concesionaria.
Egresado de la licenciatura en Creación y Administración de Empresas por la Universidad Iberoamericana y con estudios complementarios en gestión de proyectos, Alberto considera que la preparación académica es fundamental, pero reconoce que gran parte de su formación ha ocurrido en el contacto cotidiano con colaboradores, clientes y profesionales que acumulan décadas de experiencia en la industria.
Uno de los mayores retos que ha enfrentado en su trayectoria ha sido precisamente la edad. En un sector donde abundan los perfiles con una larga experiencia, abrirse paso siendo joven requiere algo más que conocimientos técnicos. Para él, la clave ha estado en escuchar, aprender y demostrar con hechos su compromiso. Con el tiempo, esa disposición le permitió ganarse la confianza de quienes lo veían como alguien demasiado joven para asumir ciertas responsabilidades.
Alberto considera que la convivencia entre generaciones representa una de las mayores fortalezas del autotransporte. Mientras los más jóvenes aportan una mayor facilidad para adoptar tecnologías y adaptarse a escenarios cambiantes, los que han dedicado décadas al sector conservan conocimientos y experiencias imposibles de sustituir. Por ello, asegura que el respeto es el elemento que permite construir puentes entre ambas visiones.
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Su filosofía personal gira alrededor de un concepto que aprendió desde temprana edad: la magnanimidad. Para él, este valor implica esforzarse diariamente por ser mejor que el día anterior, asumir nuevos retos y mantener una actitud permanente de crecimiento. Esa convicción también se refleja en el consejo que comparte con otros jóvenes interesados en incorporarse a la industria: estudiar, prepararse constantemente y no rendirse ante las dificultades.
Entre sus objetivos inmediatos se encuentra fortalecer la presencia de la marca DAF en el mercado mexicano y contribuir al crecimiento de una organización que ha sido parte fundamental de su vida. Más allá de las metas comerciales, también comparte una aspiración que considera fundamental para Grupo BACE: consolidarse entre las mejores concesionarias del mundo.
Alberto Rodríguez representa a una generación que entiende que el futuro del autotransporte no se construye únicamente con innovación o tecnología, sino también con humildad para aprender, respeto por la experiencia y la voluntad permanente de superarse.














