A un año de que Estados Unidos reactivó la aplicación estricta del requisito de dominio del inglés para operadores de camiones comerciales, más de 81,000 han sido infraccionados y el 30% recibió la sanción más severa prevista en la norma: ser puesto fuera de servicio.

De acuerdo con datos de la Administración Federal de Seguridad de Autotransportes (FMCSA, por sus siglas en inglés), del 25 de junio de 2025 al 15 de mayo de 2026 —último dato disponible— las autoridades impusieron 81,610 infracciones relacionadas con el idioma. De ese total, 23,821 fueron clasificadas como fuera de servicio (Out of Service, OOS) para operadores que reprobaron las pruebas de competencia lingüística y comprensión de la señalización vial en carreteras de Estados Unidos.

La información también revela que las revisiones a los conductores se intensificaron durante los primeros 135 días de este año. En ese periodo, 11,018 operadores fueron puestos fuera de servicio, una cifra que ya se acerca a los 12,803 sancionados con esta medida durante los seis últimos meses de 2025.

Operadores de EU concentran sanciones

De los operadores suspendidos, 23,501 laboraban en empresas contaban con domicilio en Estados Unidos, lo que equivale al 98.7% del total de sancionados por esta norma, que contempla cuatro códigos o categorías de infracción.

La mayoría de ellos fue puesto fuera de servicio por incumplir el código 391.11B2Q, que aplica cuando el conductor no puede leer ni hablar inglés con la suficiencia necesaria para conversar con el público, comprender las señales de tránsito, responder a las consultas de las autoridades o realizar anotaciones en informes y registros.

En el caso de México, al menos 237 operadores fueron suspendidos durante este periodo, cifra que representa apenas el 1% del total de sancionados.

De ellos, 16 incumplieron el código 391.11B2Z; 211, el 391.11B2Q; siete, el 391.11B2S, y tres, el 391.11B2.

Por su parte, Canadá, que también moviliza carga por vía terrestre hacia Estados Unidos, registró 83 operadores sancionados, equivalentes al 0.3% del total.

En este caso, las sanciones correspondieron a los códigos 391.11B2S (12 infracciones) y 391.11B2Q (71).

Sobre la elevada cifra de sancionados con domicilio en Estados Unidos, expertos y representantes del sector creen que se debe a que el déficit de operadores en ese país ha obligado a las empresas a contratar a personas de otras naciones, en su mayoría de Europa del Este o Asia, donde no hablan inglés.

Endurecen inspecciones

La exigencia del dominio del inglés no es nueva, sino que permaneció sin aplicarse desde 2016 y fue reactivada por la administración del presidente Donald Trump.

El 28 de abril del año pasado, Trump emitió una orden para cancelar las licencias de conducir en territorio estadounidense a los operadores de vehículos de carga o pasaje que no acreditaran dominio del inglés hablado y escrito.

La medida entró en vigor en mayo de 2025; sin embargo, las sanciones de fuera de servicio comenzaron a aplicarse a partir del 25 de junio de ese año.

Actualmente, los operadores con visa B1 que no acreditan conocimientos de inglés pueden ser puestos fuera de servicio, lo que les impide continuar el viaje y les otorga un plazo de seis meses para mejorar el idioma. En caso de reincidencia, pueden perder la licencia federal internacional o incluso la visa, dependiendo del caso.

En el caso de las empresas dedicadas exclusivamente a operaciones de transferencia fronteriza (transfer), la sanción inicial consiste en una advertencia (warning). No obstante, estas advertencias se incorporan a los sistemas de evaluación del Departamento de Transporte (DOT, por sus siglas en inglés) y, al acumularse con otras incidencias, pueden derivar en auditorías más rigurosas para las compañías.

Sobre estas sanciones, la Cámara Nacional del Autotransporte de Carga (Canacar) informó la semana pasada que Estados Unidos retiró 20,000 visas de trabajo a conductores mexicanos por no dominar el inglés.

”De los 194 mil operadores extranjeros que laboraban en ese país, se han retirado 20,000 visas a mexicanos, afectando la logística del comercio binacional y generando presión sobre la oferta de fletes”, señaló Augusto Ramos Melo, presidente del organismo, al presentar un balance de sus primeros 100 días de gestión.

Añadió que ha sido difícil rastrear más información sobre estos operadores, ya que tampoco se conoce si fueron contratados por empresas binacionales.

Para precisar esta información, Laura García Guajardo, directora de Autotransportes Romedu, empresa especializada en servicios transfer, explicó en entrevista con TyT que la mayoría de las visas suspendidas corresponde a casos de cabotaje y no exclusivamente al incumplimiento del requisito del inglés.

Empresas intensifican acciones

Ante este nuevo entorno regulatorio, las empresas mexicanas han reforzado la capacitación de sus operadores mediante cursos presenciales, profesores especializados y plataformas digitales de aprendizaje.

Cuando se reactivó la norma, enviamos a muchos operadores a clases de inglés, tanto en línea como presenciales. Cuando detectábamos un caso que requería mayor apoyo, lo canalizábamos con un profesor especializado. Actualmente contamos con una maestra que trabaja con los conductores que acumulan más de un warning en un periodo de 15 días”, detalló Laura García.

Además de estas medidas, el dominio del inglés comienza a incorporarse como un criterio en los nuevos procesos de contratación, aunque la experiencia y la seguridad al volante siguen siendo la principal prioridad.

”Para nosotros la seguridad es lo primero. Evaluamos qué tanto saben el idioma y, si son muy buenos operadores, preferimos capacitarlos, porque es más fácil enseñarles inglés que enseñarles a manejar bien un camión”, destacó.

A nivel sectorial, Canacar impulsa una aplicación para que los operadores practiquen el idioma con preguntas similares a las utilizadas durante las inspecciones.

Por su parte, la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT) ofrece una guía técnica en inglés enfocada en el autotransporte federal, con el objetivo de apoyar a conductores y empresas que realizan operaciones hacia Estados Unidos.

“Esa guía contempla lo más básico del idioma, desde los días de la semana y los números; incluso, incluye cómo se escribe en inglés, su traducción al español y su pronunciación. Además, incorpora señalamientos carreteros y ejemplos de diálogo“, explicó Claudia Franco, directora de Asuntos de Transporte Internacional de la dependencia, durante el Octavo Congreso de la Asociación Mexicana de Agentes de Carga (Amacarga), celebrado en mayo pasado.

No obstante, Laura García advirtió que las inspecciones se han vuelto cada vez más exigentes y que las autoridades estadounidenses formulan preguntas más técnicas a los operadores.

Ante este escenario, el sector mantiene gestiones para que Estados Unidos autorice el uso de herramientas electrónicas de traducción durante las revisiones. Mientras ello ocurre, las empresas continúan fortaleciendo la capacitación de sus operadores, al considerar que el dominio del inglés dejó de ser un valor agregado para convertirse en un requisito operativo indispensable para mantener la competitividad del transporte transfronterizo.

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